Un líder de la Iglesia iraní explicó en 2019: “¿Y si os dijera que el islam está muerto? ¿Y si os dijera que en Irán las mezquitas están vacías? ¿Y si os dijera que nadie sigue el islam en Irán?… ¿Y si os dijera que el mejor divulgador de la religión cristiana es el Ayatolá Jomeini [fundador de la República Islámica]?

Algo asombroso está sucediendo en Irán con la religión. Desde 1979, Irán tiene un gobierno islamista, pero eso no ha impedido que en los últimos años haya cada vez más cristianos. Las implicaciones de este hecho inesperado tienen consecuencias profundas.

Aquí van algunos testimonios: David Yeghnazar de Elam Ministries declaró en 2018 que “los iraníes están ahora mismo entre las personas más abiertas al Evangelio”. La Christian Broadcast Network también afirmó en 2018 que “el cristianismo está creciendo más rápidamente en la República Islámica de Irán que en cualquier otro país”. Shay Khatiri, de la Universidad Johns Hopkins, escribió el año pasado sobre Irán: “El islam es la religión que retrocede a mayor velocidad en Irán, mientras que el cristianismo es la que crece más rápido”.

En realidad, esta tendencia es el resultado de la práctica extrema del islam impuesta por el régimen teocrático. Un líder de la Iglesia iraní explicó en 2019: “¿Y si os dijera que el islam está muerto? ¿Y si os dijera que en Irán las mezquitas están vacías? ¿Y si os dijera que nadie sigue el islam en Irán?… ¿Y si os dijera que el mejor divulgador de la religión cristiana es el Ayatolá Jomeini [fundador de la República Islámica]?” Un pastor evangélico iraní, antiguo musulmán, ya lo afirmó en 2008: “Estamos siendo testigos de algo que es más que una conversión a la fe cristiana. Es un éxodo masivo del islam”.

Como fenómeno clandestino, la práctica de los que a veces se denominan Creyentes de origen musulmán (Muslim Background Believers – MBB) carece de clero y de iglesias. Son comunidades formadas de discípulos autoiniciados y de diminutas iglesias caseras de entre cuatro y cinco miembros cada una, que entonan cantos casi en silencio o se limitan a rezar en voz baja. Sus líderes laicos, en marcado contraste con los mulás que gobiernan Irán, son sobre todo mujeres.

Otra diferencia con el gobierno es que los MBB iraníes tienden a ser fervientes defensores de Israel. Tal y como se explica en un documental, “respetan la idea de un Mesías judío y suelen mostrar un gran afecto por el pueblo judío”. Un converso ha llegado a afirmar: “estamos enamorados de los judíos”. De hecho, los conversos abrigan la esperanza de construir una “Iglesia de resistencia” en Irán para contrarrestar las amenazas que el régimen profiere contra Israel.

Teniendo en cuenta la naturaleza clandestina del movimiento iraní de iglesias en las casas, es difícil saber cuál es su alcance. Según Open Doors había 370.000 MBB en 2013 y 720.000 en 2020. Duane Alexander Miller dice que se acercan a los 500.000, Hormoz Shariat al menos a 1.000.000, y GAMAAN da una cifra aún mayor.
Los mulás suelen responder con las previsibles medidas de represión, lo que incluye la proscripción de misioneros cristianos y la prohibición de predicar el Evangelio. El Departamento de Estado norteamericano informó en 2012 que “los funcionarios del gobierno suelen confiscar las Sagradas Escrituras cristianas y presionan a las editoriales que publican Biblias… para que pongan fin a su actividad”. Además, los cristianos “denuncian la presencia de cámaras de seguridad fuera de sus iglesias”.

Las autoridades iraníes arrestan y encarcelan habitualmente a los MBB, a menudo durante períodos prolongados. Por ejemplo, Naciones Unidas informó en 2013 que “más de 300 cristianos” habían sido arrestados en los tres años anteriores, acusados de delitos indeterminados contra la seguridad. Una investigación averiguó que “los arrestados habían sido sometidos a interrogatorios intensivos y a menudo, abusivos”.

El castigo puede ser severo. En 1990, el padre Hossein Soodmand fue ejecutado por apostasía. En 2008, el Gobierno promulgó una ley según la cual se impone la pena de muerte a cualquier persona nacida de padres musulmanes que se convierta a otra religión. El hecho, señala Khatiri, es que “a medida que más iraníes se van convirtiendo, su situación empeora”.

“Estás creando problemas en el país.” Es lo que le dijeron a un converso iraní durante un interrogatorio policial en 2018. En esta línea, Mahmoud Alavi, ministro de los Servicios de Inteligencia iraníes, habló en 2019 de las investigaciones de su Ministerio sobre las conversiones al cristianismo y de su incidencia en las capas populares, como los vendedores callejeros, para explicar y justificar los esfuerzos de las autoridades para “contrarrestar a los defensores del cristianismo”. El seminario islámico más importante considera la lucha interna contra el cristianismo una de sus principales prioridades y el ex-presidente Mahmoud Ahmadinejad afirmó en una ocasión su compromiso por “detener el cristianismo en este país”. El líder supremo Ali Khamenei responsabiliza a los “sionistas y a otros enemigos” de la existencia de las iglesias en las casas.

De hecho, Lela Gilbert y Arielle Del Turco afirman que el régimen considera que el cristianismo es “una amenaza para la existencia de la República Islámica”. Y tiene razón, según afirma Reza Safa, fundador de Nejat TV, una productora de televisión creada en Irán (y “dirigida a los musulmanes que viven en naciones de habla farsi”), y que publicó un libro titulado The Coming Fall of Islam in Iran (“La próxima caída del Islam en Irán”). Safa considera a los cristianos de Irán como “un ejército de Dios” que están conduciendo a Irán al “borde de otra revolución, esta vez inspirada en un espíritu cristiano”.

Si este análisis fuera mínimamente acertado, las consecuencias serían gigantescas. El colapso del régimen de Jomeini no sólo modificaría profundamente el equilibrio de poder en Oriente Medio. También podría poner fin a la ola islamista que los revolucionarios iraníes pusieron en marcha en 1978 y 1979, lo que pondría fin al perverso ciclo histórico que, en gran parte, comenzó allí mismo, en Irán.

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