Para que la civilización occidental sobreviva, los emigrantes deben establecerse sobre todo en sus propias zonas culturales, ya que Occidente sigue siendo el destino elegido por gran parte de los refugiados y emigrantes económicos

Ante la perspectiva de que un gran número de afganos huya de su país -se habla de hasta cinco millones- la cuestión que se plantea es cómo deberían responder los gobiernos occidentales.

¿Deberían repetir la invitación abierta que hicieron los líderes de Alemania y Suecia en 2015 y 2016, y permitir la entrada a sus países de -respectivamente- cerca de 1 millón y otros 100.000 emigrantes ilegales procedentes de Siria y de otros lugares? ¿Deberían quedarse sin hacer nada mientras todas esas personas de Oriente Medio llegan por avión, barco, tren, autobús, coche y a pie, e invaden las playas, los campos y las estaciones de tren de Europa? ¿Deberían quedarse a mirar impotentes cómo traen enfermedades, se resisten a integrarse, imponen las leyes islámicas, cometen delitos, perpetran la taharrush (acoso sexual colectivo) en Colonia, y realizan ataques yihadistas en París y Bruselas?

En las preguntas están las respuestas. Occidente, es decir Europa central y occidental, Estados Unidos, Canadá, Australia y Nueva Zelanda, necesita un enfoque nuevo para la inmigración de no occidentales. Es necesario reducir su carga de forma significativa.

Los habitantes de Oriente Medio deben quedarse en Oriente Medio

Por regla general, los emigrantes en situación de peligro deberían quedarse en las zonas de su misma cultura. Allí encajan más fácilmente, pueden seguir sus tradiciones, encontrar mejores salidas laborales, volver a casa con mayor facilidad y perturbar menos a la sociedad de acogida. Por lo tanto, los refugiados, solicitantes de asilo y los ilegales provenientes de Asia Oriental deberían ser reubicados en países de Asia Oriental, los sud-asiáticos en el sur de Asia, los de Oriente Medio en Oriente Medio, los africanos en África, los sudamericanos en Sudamérica y los occidentales en Occidente. En particular, los afganos deberían dirigirse a países geográficamente más cercanos y culturalmente más afines, donde puedan encontrar empleo y comenzar una nueva vida.

De hecho, esto está sucediendo ya. Por ejemplo, unos 2,2 millones de refugiados afganos viven en Pakistán e Irán, víctimas de la última toma de poder de los talibán en 1996. Cerca de 5,6 millones de refugiados sirios viven en cinco países cercanos. Ahora bien, con la excepción de Turquía, donde se estima que cerca del 4 por ciento de los refugiados sirios ha recibido la nacionalidad turca, estamos ante situaciones de emergencia, donde los refugiados viven en la miseria, ya sea en campos de refugiados o en las calles de las ciudades. Aunque no se sienten cómodos, siguen soñando con volver a casa o alcanzar Occidente.

No se dice, pero se asume que Occidente es el principal o incluso el único destino de los emigrantes del mundo, ya sean políticos o económicos. El presidente de Turquía Recep Tayyip Erdoğan lo dejó claro al declarar que “Turquía no tiene ningún deber, responsabilidad ni obligación de ser el almacén de refugiados de Europa”.
Ahora bien, ¿por qué los refugiados se empeñan en llegar a los países de mayoría cristiana más avanzados y excluyen, en cambio, otros que están cerca? ¿Por qué sólo estos países ricos y abiertos deberían pagar el precio, cultural y de otro tipo, de acoger a inmigrantes de culturas muy diferentes? Seguramente los no occidentales también tienen obligaciones.

En el caso de Oriente Medio, encontrar un destino es particularmente fácil. Los seis Estados del Consejo de Cooperación del Golfo, es decir Bahréin, Kuwait, Omán, Qatar, Arabia Saudita y los Emiratos Árabes Unidos están cerca, tienen dinero, presentan necesidades insaciables de trabajadores y disponen de grandes espacios vacíos- De hecho, son un destino tan atractivo para los extranjeros que ya constituyen la mitad su población.
El Reino de Arabia Saudita, el mayor de todos ellos en tamaño geográfico, población y economía, ofrece grandes atractivos para los musulmanes sunitas. Para empezar, Arabia Saudita dispone de 100.000 tiendas de fibra de vidrio vacías de gran calidad que pueden albergar unos 3 millones de personas en caso de emergencia en Mina, al este de La Meca. Son ignífugas y disponen de aire acondicionado, baños y cocinas. Son un recurso excepcional que solo ocupan cinco días al año los peregrinos que van a la Meca.

Vivir en Arabia Saudita significa no tener que soportar climas gélidos (como en Suecia) ni aprender idiomas difíciles que habla muy poca gente (como el danés). Es obvio que sería mucho más lógico la repatriación desde Arabia Saudita a Afganistán que, digamos, desde California. Al compartir profundos lazos culturales con sus hermanos y hermanas saudíes, muchos afganos encontrarán las estrictas restricciones de Arabia Saudita culturalmente más llevaderas que las de Occidente.

Pueden disfrutar de unas leyes que (a diferencia de Irlanda, por ejemplo) permiten la poligamia, que (a diferencia del Reino Unido) permiten los matrimonios infantiles, que (a diferencia de Francia) permiten el burkini y pegar a las esposas, que (a diferencia de Estados Unidos) permiten la esclavitud y la mutilación genital femenina, hacen la vista gorda en los crímenes de honor y que (a diferencia del conjunto de los países occidentales) practican oficialmente la decapitación.

Por el contrario, vamos a enumerar algunos de los elementos haram (prohibidos) en Occidente que los emigrantes afganos no tienen que afrontar cuando van a vivir en Arabia Saudita:

• perros de compañía (70 millones solo en Estados Unidos), que se consideran impuros;

• una gastronomía a base de cerdo y una vida social empapada en alcohol;

• loterías patrocinadas por el Estado, emporios de juegos de azar al estilo de Las Vegas y planes de seguros obligatorios;

• el día de San Valentín, Año Nuevo y otras fiestas que ofenden la sensibilidad musulmana.

• pago de intereses de préstamos;

• mujeres con ropa que deja mucho a la vista, ballet, concursos de belleza en traje de baño, mujeres solteras que viven solas, bañarse juntos con independencia del sexo, citas, clubes de caballeros y prostitución legal;

• bares gay, desfiles del orgullo gay y matrimonios gay;

• una subcultura de drogas y actitudes laxas hacia los alucinógenos, con drogas legales en algunas jurisdicciones;

• la expresión pública de sentimientos anti-islámicos, novelas blasfemas, políticos anti Corán, organizaciones de ex musulmanes, y un pastor que quema libros del Corán en público.

Los Estados árabes ricos y muy poco poblados pueden recibir más fácilmente a los inmigrantes, pero otro tanto pueden hacer otros Estados de Oriente Medio. Por lo tanto, los gobiernos, las organizaciones internacionales y las organizaciones de refugiados deben dejar de centrarse exclusivamente en Occidente como destino y, por el contrario, recurrir a países cercanos para acoger, albergar, emplear y conceder el derecho de voto a sus hermanos necesitados.

Cristianos y otras minorías religiosas

Esta lista de características culturales tiene otra implicación: Occidente debería dar la bienvenida a cristianos, judíos, zoroastristas, yazidíes y bahaíes, entre otros.

Algunos gobiernos han comenzado a tomar nota. A medida que la crisis siria empeoró en 2015, Ewa Kopacz, la primera ministra de Polonia, anunció que su gobierno solo acogería a 60 familias de refugiados sirios cristianos, y explicó que “los cristianos que están siendo perseguidos de manera bárbara en Siria merecen que países cristianos como Polonia se muevan con rapidez para ayudarlos”, lo que implica que los musulmanes no son prioritarios para recibir esa clase de ayuda. Del mismo modo, el gobierno eslovaco acogió a 200 refugiados sirios cristianos y explicó que “en Eslovaquia no tenemos mezquitas”. Añadió que los inmigrantes musulmanes no se sentirían a gusto en su país. Sin armar ruido, las autoridades húngaras han dado refugio a unos 1.000 cristianos egipcios durante un período de dos años y han excluido a los musulmanes.

El senador de Estados Unidos Ted Cruz (Republicano por Texas) también defiende la acogida de refugiados cristianos y no de refugiados musulmanes. La CNN informa que el senador “piensa que los musulmanes que huyen de la guerra civil siria deberían instalarse en otros países musulmanes. Por el contrario, cree que la población cristiana no tiene adónde ir. Cruz rechazó las críticas explicando a los periodistas… que los cristianos no representaban ‘ningún riesgo significativo’ para la seguridad nacional”.

Cambios en Europa

Los europeos piensan cada vez más en términos de zonas culturales.

En 2014, Venstre, el partido opositor más importante de Dinamarca, solicitó que se hiciera una distinción entre “un cristiano estadounidense o sueco” por una parte y “un musulmán somalí o paquistaní” por otra, debido a la “gran diferencia en su capacidad y su voluntad de integrarse”. Siguió diciendo:

Demasiados inmigrantes no occidentales de origen musulmán no desean nuestro modelo de sociedad basado en la libertad… En el futuro, deberíamos dar facilidades a los que, tradicionalmente, pueden integrarse y lo harán para venir a Dinamarca, mientras que deberíamos ponérselo más difícil a quienes no tienen esa capacidad o esa voluntad.

Cuando el Partido Socialdemócrata llegó al poder en 2019, instituyó una política según la cual los solicitantes no occidentales debían permanecer fuera de Europa durante el proceso de solicitud. Un portavoz del gobierno lo explicó así: “Si una persona solicita asilo en Dinamarca, debe saber que tendrá que volver a un país fuera de Europa”.

En 2015, el VVD, partido que gobierna en los Países Bajos, se manifestó en contra de acoger refugiados no europeos. También a principios de 2015, Fidesz el partido que gobierna en Hungría, respondió al ataque yihadista a Charlie Hebdo estableciendo políticas estrictas para restringir la inmigración procedente de fuera de Europa y señalando que, en comparación con otros países europeos, en Hungría hay pocas “personas con antecedentes culturales diferentes a los nuestros”.

En septiembre de 2017, Donald Trump respaldó que los refugiados se instalaran en sus propias regiones:
Por el coste de reubicar a un refugiado en Estados Unidos, podemos ayudar a más de 10 en su región de origen. Con todo nuestro corazón, ofrecemos ayuda financiera a los países de acogida de la región y apoyamos los acuerdos recientes de las naciones del G20 cuyo objetivo es acoger a los refugiados lo más cerca posible de sus países de origen. Esta es una política segura, responsable y humanitaria.

La Unión Europea dio un primer paso muy importante hacia una política de zona cultural en 2016, con el “Mecanismo de la UE para los refugiados en Turquía”. Proporcionó 6.000 millones de euros a Turquía para “ayuda humanitaria, educación, gestión de la emigración, salud, infraestructuras municipales y apoyo socioeconómico”. El verdadero propósito de esta ayuda era que los emigrantes sirios se quedaran en Turquía y no permitir que se trasladaran a Europa. Paralelamente, el Gobierno de los Emiratos financió un campamento en Pakistán para 10.000 refugiados.

La crisis de Afganistán

La toma del poder de los talibán en Afganistán ha provocado un importante movimiento entre los políticos europeos, sobre todo en Alemania, para que los emigrantes afganos se queden en su región. Parece que los alemanes tienen mal recuerdo de lo que pasó en 2015 y 2016, según las declaraciones recopiladas por Frederik Schindler en Die Welt:

• Canciller Angela Merkel: Alemania debería hacer todo lo posible para contribuir a que los países vecinos de Afganistán apoyen a los refugiados”.

• Paul Ziemiak, secretario general de la CDU: “No podremos resolver el problema de Afganistán con la emigración a Alemania”.

• Thorsten Frei (CDU), vicepresidente del grupo parlamentario de la CDU: “Alemania y la comunidad internacional deben hacer todo lo posible para ayudar a los Estados vecinos a acoger a los refugiados y garantizar su supervivencia cerca de sus países”. En 2015, la escasez de campos de refugiados en los países vecinos de Siria obligó a la gente a poner rumbo a Europa, y “no debe repetirse un hecho similar”.

• Armin Laschet, candidato de la CDU a canciller: “En esta ocasión, debemos brindar ayuda humanitaria en la región, en los países de origen y hacerlo a tiempo… La atención debe centrarse en proporcionar ayuda humanitaria in situ”.

• Olaf Scholz, candidato del SPD a canciller: El objetivo principal es apoyar a los vecinos de Afganistán y no repetir el error de ignorar esos países.

• Un documento interno del FDP: En sus conversaciones con Tayikistán, Uzbekistán y Turkmenistán, la Unión Europea debería establecer corredores para una salida segura de los refugiados afganos; además, Berlín debería entablar conversaciones serias con Ankara sobre la acogida de otros refugiados.

En los Países Bajos, Geert Wilders ha pedido que los afganos se queden en la región. ¿Por qué no les ofrecen un refugio seguro otros países musulmanes no?” En un documento oficial del gobierno holandés, se formula la siguiente pregunta: ¿Por qué los solicitantes de asilo no se quedan en la región? Y responde: “Es lo que quieren el gobierno holandés y la Unión Europea. Pero lleva tiempo organizarlo… Hay que combinar la posibilidad de reubicar a los refugiados en Europa con las instalaciones de acogida en la región debe combinarse”.

El gobierno austríaco ha solicitado un plan de la UE para deportar inmigrantes ilegales a futuros “centros de deportación en la región que circunda Afganistán”. Karl Nehammer, ministro del Interior de Austria, ha añadido que “quienes necesitan protección deben recibirla lo más cerca posible de su país de origen”. Santiago Abascal del partido español VOX, ha declarado que “los afganos que huyen del terror talibán deben ser acogidos en los países musulmanes vecinos”.

Seis gobiernos de la UE han pedido conjuntamente que se ofrezca más apoyo a los refugiados incrementando la cooperación con Pakistán e Irán. De forma más amplia, Christoph B. Schiltz explica en Die Welt que “la estrategia de los europeos es que los refugiados de Afganistán deben permanecer en la región en la medida de lo posible. La UE está dispuesta a proporcionar apoyo financiero a países vecinos como Uzbekistán y Pakistán”.

Conclusión

Para que la civilización occidental sobreviva, los emigrantes deben establecerse sobre todo en sus propias zonas culturales, ya que Occidente sigue siendo el destino elegido por gran parte de la población desplazada del mundo, refugiados y emigrantes económicos por igual: ayer fueron los sirios; hoy los afganos; mañana los iraníes, yemeníes, tunecinos; y pasado mañana los africanos subsaharianos. En total, el número de personas que quiere emigrar a Occidente podría superar llegar a superar los 1.150 millones de habitantes de Occidente. Las políticas orientadas a mantener a los emigrantes amenazados en sus propias zonas culturales deben ponerse en marcha con urgencia.

Artículo original a continuación

Daniel-Pipes-Afganistan

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