El declive de la izquierda en Europa (2): El fracaso izquierdista en Centro Europa

El declive de la izquierda en Europa (2): El fracaso izquierdista en Centro Europa

La izquierda ha abandonado los problemas reales de los trabajadores, los que son hoy y los que vendrán con la prolongación de la guerra, la crisis energética y la alimenticia que se avecinan.

La Izquierda (Die Linke) en Alemania ya no es un partido popular. La expansión de los partidos de izquierda ha fracasado. Las paradójicas elecciones francesas han mostrado una izquierda totalmente desaparecida en las presidenciales y un resurgir de una izquierda reciclada, populista y radical en la segunda vuelta, reinventada por su carismático líder Jean-Luc Mélenchon. Su partido, convertido en tercera fuerza política, ha quedado como telonero de un ambiguo Macron y su centro liberal. En cuanto a la derecha, el RN de Marine Le Pen está creciendo de forma amplia en cuanto a su representación.

En Alemania, la izquierda no superó el obstáculo del cinco por ciento en las elecciones federales y solo por un tercer mandato directo ganado en Leipzig pudo entrar en el Bundestag (Parlamento Federal).

El partido de Die Linke sigue mirando hacia el abismo en el que se encuentra 15 años después de su fundación. Por ese motivo, busca una reconstrucción posmoderna parecida a la que hizo Podemos en España. Ahora, algo similar en Francia sería el movimiento conglomerado izquierdista armado por Jean-Luc Mélenchon, que busca ampliar su cartera de votantes para poder acercarse así a un dieciocho por ciento.

Aunque la caída libre de la izquierda alemana ha estado ocurriendo durante años y un reemplazo de personas o una reinvención no lograría paliarlo, destacados izquierdistas defienden que la terrible situación del partido entraña unos “buenos cimientos” para comenzar una recomposición.

Francia, sobre todo, y Alemania también han dado cancha académica e intelectual a lo que denomino el “Socialismo Zombi”: son filósofos de la nueva izquierda que anuncian un despertar neocomunista; una suerte de “The walking dead” rojo sangre que regresa de la tumba.

En sus postulados se aprovechan de la crisis global del COVID 19 y de la actual guerra en Ucrania para lanzar sus teorías:  Slavoj Žižek es el más divertido, inteligente y simpático de estos nigromantes que invocan la nueva entrega de “Los Muertos Vivientes”. Pero tenemos a Alain Badiou, Jean Luc Nancy, Giorgio Agamben, Judith Butler, entre los guionistas de este izquierdismo cadáver.

Pero en Alemania, por ejemplo, la izquierda ya no brilla y sus votantes migran a la derecha nacionalista de “Alternativa por Alemania” (AfD).

En lo que fue Alemania Oriental, con la excepción de Turingia, el Partido de la Izquierda, que operó como “Partido del Socialismo Democrático” hasta 2007, hace mucho que perdió su rango como partido popular regional.

Votantes de la antigua República Democrática Alemana, pero también muchos jóvenes en Sajonia y Brandeburgo votan cada vez más por la derecha del AfD. Tampoco en sus bastiones urbanos de Bremen y Hamburgo, el partido de izquierdas está representado.

Cuando se fundó Die Linke en 2007, liderado por el ex líder del SPD Oskar Lafontaine, él esperaba ser elegido en la parte occidental del país, debido a la furibunda oposición a las reformas de la agenda de Schröder, pero nunca levantó el vuelo.

Lafontaine fue un importante dirigente del Partido Socialdemócrata (SPD), luego del Partido del Trabajo y Justicia Social (WASG) y por último portavoz del grupo parlamentario de Die Linke.

Recordemos que en Alemania cayó el Muro de Berlín y el recuerdo del socialismo real aun está vivo. Quedan pocas nostalgias de aquello y, aun con las heridas cicatrizadas, la memoria del dolor permanece.

En Alemania la izquierda se va haciendo cada día más difusa, como ha ocurrido en Francia, donde los antiguos partidos socialistas son sólo una sombra de sí mismos. Hungría y Polonia son países ya, en la práctica, libres de izquierda. En la República Checa y los países bálticos su representación es mínima.

Pero ¿por qué la izquierda debería ser votada con unos contenidos tan huecos? Cada vez hay menos motivos para decantarse de forma electoral por ella. Quienes la defienden son aquellos nigromantes académicos y otros que se esfuerzan en hacer burbujas, pompas de jabón, de pura ideología que ascienden y al poco explotan en el vacío.

La izquierda ha abandonado los problemas reales de los trabajadores, los que son hoy y los que vendrán con la prolongación de la guerra, la crisis energética y la alimenticia que se avecinan.

Las verdaderas preocupaciones y necesidades de la gente poco importan a las élites izquierdistas. Esas personas trabajadoras y sencillas que luchan a diario para vivir de forma honrada y razonable ya no están representados por la izquierda. Más bien se transforman en sus contrarios.

Sus políticas han hecho de Europa un conjunto de países con dependencia energética extranjera, por su continua alianza medioambiental con “los verdes” y el ecologismo ideológico. Han abandonado la lucha social para perseguir las burbujas de neo-utopías ajenas a la realidad los ciudadanos.

Sus ideólogos sostienen una lucha en favor de la inmigración ilegal; permiten la ocupación de las viviendas; favorecen la inseguridad ciudadana; deterioran las políticas de protección de la vida humana, la familia y la natalidad y financian, hasta el derroche, la ideología de género y los movimientos LGTB, agitando conflictos inexistentes y exacerbados.

La izquierda vive fuera de la realidad, es una élite que ya no está con los trabajadores, al contrario, es un lastre para ellos que los oprime y empobrece.

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