Pedro Sánchez y sus socios buscan un cambio de régimen. Odian la Constitución y todo lo que representa y buscan una carta magna a su medida. Por otro lado, también hay deseos más banales asociados a perpetuarse en el cargo y seguir disfrutando de las mieles del poder.

Bruce Bueno de Mesquita es un profesor de Ciencia Política estadounidense afincado en la Universidad de Nueva York. Sus publicaciones, todas de gran valor, han utilizado la Teoría de Juegos y la Teoría de la Elección Racional con objeto de predecir el comportamiento de actores políticos en la escena global. Su capacidad para conocer los vericuetos de la política internacional y también la metodología que utiliza a través de un modelo de ordenador no publicado y patentado, han generado que, además de académico, Bueno de Mesquita se haya convertido en un reputado consultor.

El manual del dictador. Por qué la mala conducta es casi siempre buena política (2011)fue un trabajo realizado con Alastair Smith, otro colega del Departamento de Ciencia Política de la Universidad de Nueva York. El texto responde a la agenda de investigación de ambos autores, obsesionados a lo largo del tiempo con explicar los elementos esenciales de La lógica de la supervivencia política (2005). Ambos libros pueden ser un buen regalo para el día de Reyes. Sobremanera, después de lo visto estos días, cuando el presidente del Gobierno, muchos representantes del PSOE y algún miembro de la coalición que les sostiene, se atrevieron a amenazar a los jueces de este país con objeto de conseguir sus fines y facilitar tanto la reforma del Consejo General del Poder Judicial, como votar la modificación de los delitos de sedición y malversación.

Teniendo presente lo anterior, ¿puede ayudarnos el trabajo de Bueno de Mesquita y Smith a entender lo que está pasando en nuestro país? Echemos un vistazo y ya me dirán qué opinan. Es evidente que Pedro Sánchez ha salido del armario. El otrora defensor de la democracia y de las libertades ha pactado con individuos que hacen apología del terrorismo un día sí y otro también, ha defendido a aquellos que convirtieron Barcelona en un campo de batalla y ayudado a sus amigos modificando el delito tanto de sedición como de malversación. Por el momento, no ha tenido éxito con el Consejo General del Poder Judicial y con el Tribunal Constitucional, pero todo llegará si nadie lo impide.

¿Recuerdan el título del libro? Por qué la mala conducta es casi siempre buena política. Pedro Sánchez va con todo. Con este panorama, ¿qué será lo siguiente? ¿Cargarse la Monarquía? ¿Ilegalizar a VOX?  La pregunta a la que deberíamos intentar responder es: ¿por qué lo hace? ¿Responde a un plan ideológico bien definido o se trata sencillamente de aires de grandeza y mentalidad autoritaria? Probablemente la verdad se encuentre a medio camino. Por un lado, y con total seguridad, Pedro Sánchez y sus socios buscan un cambio de régimen. Odian la Constitución y todo lo que representa y buscan una carta magna a su medida. Por otro, también hay deseos más banales asociados a perpetuarse en el cargo y seguir disfrutando de las mieles del poder. Es ahí donde la mala conducta sirve de ayuda… ¿Qué necesita alguien para sobrevivir en el poder? Con base en los autores que hemos presentado líneas atrás, son tres los consejos a tener en cuenta:

  1. Es necesario depender de pocas personas. Además, las mismas deben estar contentas.
  2. La financiación es esencial. El dinero debe estar controlado y en todo momento bajo la dirección.
  3. Se debe decapitar rápidamente al disidente o cualquiera que pueda poner en riesgo la supervivencia del líder. Es de gran importancia evitar cualquier tipo de disconformidad.

Teniendo esto en cuenta, parece que Pedro Sánchez está siguiendo el manual del dictador a cabalidad. Hoy en día, se esfuerza por mantener su coalición. Dicho esto, tiene un evidente problema porque la suya no es pequeña, son muchas las personas que participan de la misma y que chupan del bote. Puede que esto le porte problemas a futuro, pero, por el momento, sobreviven con la amenaza de “si no estamos nosotros, llegará la ultraderecha al poder”.

Lo que sí tiene controlado, además de una forma descarada, es el dinero. Este año se ha batido tanto la cifra de deuda pública, como la de recaudación. Y todo con una inflación galopante que no veíamos desde hace más de veinte años. Poco importa la gente. A Pedro le importa que la maquinaria del Estado esté bien lubricada y que sus socios de coalición sigan contentos.

Pero lo más relevante, lo que de verdad sorprende al ver como se comporta ese “joven” que recorrió España en un Peugeot 407, es lo asociado a rotaciones tanto en el Ejecutivo como en su gabinete. Pedro Sánchez no tienen ningún tipo de escrúpulos. Por su gobierno han pasado un sinfín de progres a los que ha decapitado cuando ya no eran necesarios para su supervivencia. Incluso a los que hicieron a su lado el viaje hacia el poder, como José Luis Ábalos, la exvicepresidenta Carmen Calvo o Adriana Lastra, sumergida en este momento en el Grupo de Puebla. Sánchez los ha expulsado a todos sin compasión. Es en esto, en el trato con las personas, cuando se ve claramente que no se trata solamente de ideas. Se trata de sobrevivir en el poder a cualquier precio y disfrutar de los privilegios -esos son siempre privados- que el mismo provee.

Debemos tener presente que Pedro Sánchez quiere seguir en la Moncloa. No está preparando su salida, no estudia sus posibilidades en el exterior. Sencillamente, busca sobrevivir y seguir ahí, siendo el presidente de todos, aprovechándose de nosotros y llevándonos a la ruina como país.  

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