El 24 de mayo de 2006 entró en vigor la Ley Orgánica de Educación, aprobada el 3 de mayo del mismo año. Elaborada por el Gobierno socialista de José Luis Rodríguez Zapatero, la LOE tuvo como principal objetivo derogar la anterior ley educativa, la LOCE, promulgada en 2002 durante el Gobierno de José María Aznar. La LOE permaneció vigente durante siete años, hasta diciembre de 2013. Su relevancia, no obstante, reside en que la ley vigente en la actualidad, la LOMLOE, impulsada tras la llegada al poder de Pedro Sánchez, mantiene la orientación y el planteamiento según los cuales el PSOE debe ejercer el control de la educación de los ciudadanos españoles.
La LOE se caracterizó por recoger la concepción de la educación defendida por los pedagogos socialistas, que, en esencia, cuestionaba los valores de la instrucción, el estudio y el esfuerzo personal, considerados «neoliberales» y «trasnochados». En consecuencia, se sostuvo que era «el sistema» el que debía asumir la responsabilidad del fracaso escolar, y no el alumno, quien debía esforzarse por aprender y aprobar.
Entre las medidas más significativas que introdujo destacaron la supresión de los exámenes de septiembre, la limitación de las repeticiones de curso y la eliminación de la prueba general de fin de Bachillerato. También sobresalió la eliminación de la asignatura de Religión como obligatoria, lo que profundizó en la laicización de la educación pública.
En el vigésimo aniversario de la promulgación de la LOE, la Fundación Disenso presenta una nueva nota. En ella, la profesora y experta en educación Alicia Delibes Liniers analiza el impacto de la LOE y la renuncia a la transmisión del saber que, a su juicio, han venido impulsando las leyes educativas de los gobiernos socialistas.