El 2 de agosto de 1975, los terroristas de los Grupos de Resistencia Antifascista Primero de Octubre, conocidos como GRAPO, cometieron su primer atentado, nunca reivindicado, asesinando al guardia civil Casimiro Sánchez e hiriendo a su compañero Ignacio Cabezón en la madrileña calle de Juan José Bautista. Pero, el 1 de octubre de ese mismo año, reivindicaron otro atentado en el que asesinaron a cuatro miembros de la Policía Armada (Joaquín Alonso Bajo, Agustín Ginés Navarro, Antonio Fernández Ferreiro y Miguel Castilla Martín) en Madrid. Asesinatos que la banda justificó como una «venganza» por los últimos cinco fusilamientos del franquismo, que se llevaron a cabo el 27 de septiembre contra tres miembros del FRAP y dos de ETA político-militar.
Así, los GRAPO se consolidaron, solo por detrás de ETA, como los terroristas más mortíferos de la historia reciente de España.
En los años siguientes, los GRAPO perpetrarían más de 1000 atentados, secuestrando a tres personas, hiriendo a casi un centenar y asesinando a 93. Su último atentado fue el asesinato de Ana Isabel Herrero en 2006, aunque la banda fue desarticulada definitivamente en junio de 2007. Así, los GRAPO se consolidaron, solo por detrás de ETA, como los terroristas más mortíferos de la historia reciente de España. De hecho, el pasado 5 de marzo de 2025 fue excarcelado Manuel Pérez Martínez, el histórico líder de la banda y del PCE (r), conocido como camarada Arenas.
En el 50 aniversario de los primeros cuatro asesinatos cometidos por los GRAPO, la Fundación Disenso presenta una nueva Nota. En ella, Fernando José Vaquero Oroquieta, licenciado en Derecho, Diploma Superior en Criminología y escritor, analiza los orígenes de la banda terrorista, su vinculación con el PCE y los crímenes que cometieron.