El 13 de diciembre de 1925 falleció en Madrid el político mallorquín Antonio Maura y Montaner. Este destacó como una de las figuras de mayor relevancia del régimen de la Restauración en el siglo XX. Desarrolló una notable carrera al servicio de España, primero en las filas del Partido Liberal de Sagasta, junto con su cuñado Germán Gamazo, y en cuyo seno llegó a ostentar las carteras de Ultramar y Gracia y Justicia. Pero su salto definitivo en política se dio cuando conformaba parte del Partido Conservador liderado entonces por Francisco Silvela y donde fue ministro de la Gobernación.
Antonio Maura desplegó una auténtica «revolución desde arriba», en la que se propuso el «descuaje del caciquismo»
El ascenso de Maura a la presidencia del Consejo de Ministros tuvo lugar a finales de 1903, en un gobierno que se extendió poco más de un año. Sin embargo, hasta el final de su carrera llegó a ser presidente en cuatro ocasiones más. La más destacada de ellas fue el conocido como Gobierno largo entre 1907 y 1909. En esa ocasión, Antonio Maura desplegó una auténtica «revolución desde arriba», en la que se propuso el «descuaje del caciquismo», pugnó por garantizar unas elecciones limpias, tal y como había hecho al frente de Gobernación en 1903.
También desplegó toda una serie de medidas económicas para proteger la industria nacional y mejorar las condiciones de vida de los trabajadores españoles. Implemento, entre otras muchas reformas, el Instituto Nacional de Previsión en 1908, pionero de la Seguridad Social, la primera Ley de Huelgas en 1909 y promovió la Ley Antiterrorista en 1908, que tuvo que retirar por la presión del llamado Bloque de Izquierdas.
En el centenario del nacimiento de Antonio Maura y Montaner, la Fundación Disenso presenta una nueva Nota. En ella, el profesor, escritor y columnista analiza con detenimiento las medidas impulsadas por el político balear, caracterizadas por su famosa consigna «la política conservadora es democrática o no es conservadora».