Se cumplen 250 años de que la tenacidad de los soldados españoles y el liderazgo de Sherlock causaran el levantamiento de un asedio que duró 100 días.
El 19 de marzo de 1775 los últimos soldados marroquíes que habían estado sitiando Melilla, abandonaron las inmediaciones de la ciudad. Habían iniciado el asedio el 9 de diciembre de 1774, encabezados por el propio sultán de Marruecos, Mohammed III. Este soberano alawí tenía como objetivo expulsar a los cristianos del norte de África y, tras haber conseguido el enclave portugués de Mazagán en 1769, se lanzó a la toma de las plazas españolas. Para ello, y pese a haber firmado un tratado de amistad con Carlos III de España en 1767, lanzó a 40 000 hombres a tomar Melilla. Sin embargo, allí se topó con el arrojo y entereza de los soldados españoles que, aun en una severa inferioridad numérica, comandados por el mariscal Juan Sherlock y apoyados por la Armada, lograron repeler las embestidas marroquíes y mantener Melilla bajo soberanía española.
La victoria española en la defensa del sitio de Melilla es una de las gestas que suelen pasar desapercibidas. Dicho episodio demostró además el esfuerzo y aprecio que han tenido siempre los dirigentes españoles hacia una ciudad que es parte del territorio nacional desde 1497. Por ello, en el 250 aniversario del final del sitio de Melilla, la Fundación Disenso publica una nueva nota en la que narra dicho episodio. En esta ocasión, el historiador Juan Manuel Sayago se encarga de contar ese episodio de valor y sacrificio de los soldados españoles tras los muros de Melilla.