Las tres elecciones estatales celebradas en septiembre en Alemania han dejado a los partidos populares y socialistas de la UE, al igual que a sus medios de propaganda respectivos, con ataques de nervios.
De los resultados en esas tres regiones, situadas en la antigua Alemania Oriental, destacamos el hundimiento de los partidos tradicionales. Los liberales han desaparecido de los parlamentos; la CDU ha perdido los gobiernos de Sajonia-Anhalt y Berlín y, por primera vez desde 1949, ha sido expulsada de un parlamento regional, el de Mecklemburgo-Pomerania; y el SPD se va desgastando de manera imparable, aunque no tan brusca como su aliado, porque ya está muy abajo.
«En las elecciones de 2025, los socialistas cayeron a un 16,4 % y al tercer puesto, superados por Alternativa para Alemania»
Dicho de otra forma, la derrotada ha sido la coalición de gobierno entre los populares y los socialistas, que no ha cumplido ni año y medio en el poder, dirigida por el canciller Friedrich Merz (CDU). Y el FDP, ausente del Bundestag, ya solo tiene grupo parlamentario en cinco länder, todos occidentales.
La causa de esta sacudida en el sistema de partidos alemán es, como en toda Europa, la inmigración.
Cuando en 2015 la canciller Angela Merkel abrió las fronteras de su país y de todo el continente a los supuestos refugiados sirios, en las elecciones nacionales de dos años antes la CDU-CSU había obtenido un 41,5 % y el SPD un 25,7 %. En las elecciones de 2021, la suma de los dos partidos quedó por debajo del 50 % por primera vez desde la fundación de la República Federal. Y en las de 2025, los socialistas cayeron a un 16,4 % y al tercer puesto, superados por Alternativa para Alemania.
«Para explicar el éxito de Die Linke antes de nada hay que limitarlo. Su porcentaje de voto es de un 25,6 %, inferior a las cifras de AfD en los estados vecinos»
El primer vencedor es el partido identitario AfD, triunfador en Sajonia-Anhalt y Mecklemburgo-Pomerania, aunque no forme gobierno, porque sigue aumentando su popularidad y rellenando el foso cavado en torno a él por la partitocracia. Y el segundo, el partido de izquierdas Die Linke, porque en el land de Berlín logra detener su decadencia y la amenaza de la izquierda anti-inmigración BSW.
Para explicar el éxito de Die Linke antes que nada hay que limitarlo. Su porcentaje de voto es de un 25,6 %, inferior a las cifras de AfD en los estados vecinos. Además, Berlín es, como Washington D. C., Londres y París, un microcosmos, distinto del resto del país. Por ejemplo, los vecinos de la capital de Estados Unidos votaron en las elecciones de 2024 a favor de Kamala Harris de manera cercana a la unanimidad de un antiguo partido comunista de Europa Oriental, con el 90,2 %; sin embargo, a nivel nacional, Donald Trump ganó el voto popular, con 77 millones.
«AfD tiene en la capital uno de sus campos de batalla más difíciles, al igual que otros partidos identitarios, como la Agrupación Nacional francesa y el FPÖ austriaco»
El factor principal que ha aupado a la victoria a Elif Eralp, hija de sindicalistas turcos asilados en Alemania después del golpe de Estado de 1980, es el aumento de la participación: once puntos más, hasta el 74 %, lo que representó casi 310 000 papeletas en las urnas. Die Linke, formada por los antiguos comunistas del SED de Alemania Oriental y otros izquierdistas en 2007, pasó de un 12,2 % y 185 000 votos en 2023 a 468 000 votos y el doble en porcentaje en 2026. Es decir, Eralp ha sido capaz de captar 280 000 votos nuevos, a la vez que BSW, que se presentaba por primera vez, recibía 86 000 sufragios, aunque no ha superado el 5 % imprescindible para entrar en la Cámara de Diputados de Berlín.
AfD, que tiene en la capital uno de sus campos de batalla más difíciles, al igual que otros partidos identitarios, como la Agrupación Nacional francesa y el FPÖ austriaco, dobló su número de votos: de 140 000 a casi 300 000. Los demás partidos, la CDU y el SPD, que gobernaban juntos, los verdes y los liberales, disminuyeron. Los democristianos bajaron de casi 430 000 a 342 000; y a los socialistas se les esfumaron 58 000.
«En Berlín, el principal asunto de la campaña encabezada por Elif Eralp ha sido la vivienda»
En resumen, el triunfo de Die Linke ha consistido en llevar a los colegios con su papeleta a decenas de miles de abstencionistas y electores desencantados.
Y esta victoria electoral, cuyo paso siguiente es convertirse en un pacto de gobierno, a su vez tiene un nombre propio: Zohran Mamdani, alcalde de Nueva York. Mejor dicho, su principal asesor y estratega de comunicación: Morris Akiba Katz, de solo 27 años de edad. Este ha aconsejado a Eralp y su equipo. Tan persuasivo fue, y tan poco que perder tenía el partido, que quedó sexto en las elecciones al Parlamento Europeo (2024) y quinto en las correspondientes al Bundestag (2025), que la campaña de Eralp ha sido una copia de la hecha por Mamdani el año pasado. Y las dos características de esta fueron la insistencia en un puñado de asuntos transversales, que Katz llama la «disciplina del mensaje», y la movilización.
En las elecciones para la alcaldía de Nueva York de 2021 la participación cayó por debajo de un 25 %; pero en las de 2025 se duplicó: los votantes pasaron de 1,1 millón a 2,2 millones. Mamdani superó el millón de sufragios. Él y Katz sacaron de sus casas a quienes no suelen votar porque creen que la política no mejora su vida y a los jóvenes. Mamdani fue el primer candidato entre blancos, hispanos, asiáticos…; y atrajo más del 80 % entre los que llevaban menos de diez años viviendo en la ciudad. Sus voluntarios cribaron todos los barrios, sobre todo aquellos donde el índice de participación era minúsculo, para llevar su mensaje de alquileres de vivienda asequibles, supermercados con precios bajos y guarderías gratuitas. Las consignas de políticos demócratas y tertulianos progres de liberación de la democracia secuestrada por Trump apenas se mencionaron. Se sustituyeron los anuncios en televisión y en Internet por el contacto personal.
«Die Linke apenas ha sobrepasado un 25 % del voto»
En Berlín, el principal asunto de la campaña encabezada por Elif Eralp ha sido la vivienda, llegando a prometer, antes que la construcción de nuevos inmuebles, la expropiación a las empresas inmobiliarias privadas que posean más de 3000 viviendas en la ciudad y el traspaso de esos pisos a una entidad pública que los asignará a los necesitados. Se trata del mismo modelo usado por los socialistas en París, Paris Habitat, gracias al cual disponen ya de una clientela incondicional. A pesar de este mensaje, aparentemente grato para muchos berlineses, Die Linke apenas ha sobrepasado un 25 % del voto.
Sin duda, esta promesa, casi imposible de cumplir ya que vulnera las leyes federales, explica que más de un 40 % de los jóvenes entre 18 y 35 años hayan abandonado la abstención y a los verdes y socialistas, y optado por Die Linke.
Otro factor determinante en el ascenso de Die Linke es la renovación de sus candidatos. Mamdani compitió en las primarias demócratas y derrotó a los dinosaurios y a sus financiadores, gracias a lo que se presentó como un político sin pasado ni ataduras. Un contraste con el equivalente español, Podemos, donde se mantiene la misma cúpula desde hace diez años.
«La asociación simbiótica entre musulmanes y extrema izquierda explica que en la fiesta de Die Linke se viera a Issa Remmo, padrino de la familia criminal más notoria de Berlín»
Por último, el punto más importante: la movilización de los inmigrantes nacionalizados. Según un estudio del Instituto Forschungsgruppe Wahlen, el 51 % escogió a Die Linke, un 17 % a BSW, un 11 % al SPD y un 3 % a los verdes.
La asociación simbiótica entre musulmanes y extrema izquierda explica que en la fiesta de Die Linke se viera a Issa Remmo, padrino de la familia criminal más notoria de Berlín, el clan árabe Remmo, aunque la jefatura del partido le pidió luego que se retirara. ¿Por qué les puede interesar a los delincuentes la victoria de la extrema izquierda? Porque esta ya no defiende el orden, ni siquiera en beneficio de la clase obrera. En el programa de Die Linke se proponen recortes en la policía y destinar ese dinero a servicios sociales y prevención.
La lección de los comicios de Berlín, así como de los celebrados en Suecia el 13 de septiembre, es que la izquierda, sea socialista o sea neocomunista, ya solo puede vencer reemplazando al pueblo originario por nuevos ciudadanos, traídos de Somalia, Afganistán o Siria, a los que regala pasaporte y subsidios. Estos no pagan las pensiones, ni se van a alistar para defender las fronteras europeas, pero, organizados en clanes, votarán como se espera de ellos. Por tanto, las ONG progresistas acarrearán aún más inmigrantes. Los europeos ya solo pueden parar su desaparición si concentran el voto en los partidos identitarios.