En 2026 se cumple el quinto centenario de la obtención, por parte de Francisco de Vitoria, de la cátedra de Teología de la Universidad de Salamanca. Este hecho se considera el inicio de la Escuela de Salamanca, también llamada Escuela Ibérica. En ella, con Vitoria como máximo exponente, se produjo una revalorización del sentido práctico de la filosofía y la teología. La actividad de la Escuela de Salamanca se centró en la solución de problemas políticos, sociales y económicos, como la pobreza, las leyes del mercado o la libertad de los indios, así como en las ciencias naturales y físicas y en las relaciones entre la teología y el derecho.
Además del propio Francisco de Vitoria, destacaron otros miembros de la Escuela de Salamanca, como Domingo de Soto, Luis de Alcalá, Martín de Azpilicueta, Tomás de Mercado, Francisco Suárez, Diego de Covarrubias o Luis de Molina.
El trabajo intelectual, filosófico y espiritual de la Escuela de Salamanca se desarrolló en un contexto cultural y político marcado por el descubrimiento y la conquista de América, la consolidación de la Reforma protestante en el norte de Europa, el triunfo de la Contrarreforma y el desarrollo de la primera globalización económica. En su seno se generó una teología política alternativa tanto al erasmismo como al luteranismo, destinada a ejercer una gran influencia intelectual desde el siglo XVI hasta el XX.
Con motivo del quinto centenario de la fundación de la Escuela de Salamanca, la Fundación Disenso publica una nueva Nota. En ella, Pedro Carlos González Cuevas, profesor titular de Historia de las Ideas Políticas y de Historia del Pensamiento Español en la UNED, analiza los fundamentos, el auge y la renovación de la teología política salmantina.