Oswald Spengler fue uno de los filósofos y pensadores políticos más controvertidos y tergiversados de su tiempo e, incluso, de la actualidad. Sus planteamientos continúan siendo un desafío consciente a la actualidad moderna, como demuestran obras de la talla de La decadencia de Occidente (1918-1922).
En dicho ensayo, Spengler incidió en que el mundo humano es el mundo de las culturas y que estas se definen por el lenguaje, el arte, la música, los ritos y la religión. Lo cual llevaba a la conclusión de que el ser humano es un ser cultural en un mundo dividido por culturas diferentes.
Spengler incidió en que las culturas son como un organismo vivo, que pasa por ciclos de crecimiento, madurez y muerte. También resaltó que la decadencia de las culturas se denomina «civilización». Según el filósofo alemán, el proceso de declive de las culturas puede llevar mucho tiempo y se caracteriza por un periodo de «barbarie», «sin alma», «sin filosofía ni arte».
En Occidente, el síntoma de «civilización» sería el periodismo y el triunfo del dinero y, con ello, desaparecería la lucha por las ideas, sustituida por la lucha por razones económicas. El periodo de decadencia de Occidente sucedió, para Spengler, en el siglo XX, con la etapa liberal, que constituyó una época análoga a la crisis del envejecido Estado romano, la mezcla de pueblos y el desplazamiento de fronteras.
En el 90.º aniversario de su fallecimiento, la Fundación Disenso lanza un nuevo Ideas. En él, Pedro Carlos González Cuevas, profesor titular de Historia de las Ideas Políticas y de Historia del Pensamiento Español en la UNED, analiza la figura y pensamiento de Spengler.
En este Ideas, González Cuevas aborda su famosa obra La decadencia de Occidente, la postura de Spengler ante el nacionalsocialismo, distante por el rechazo del filósofo alemán del antisemitismo y del racismo y por percibirlo como un movimiento sin ideas profundas. También narra el impacto de Spengler en España a través de intelectuales como José Ortega y Gasset.