Ceuta: la factura de la invasión

La invasión costará este año entre 455 y 483 millones de euros, más que todo el presupuesto anual de la Ciudad de Ceuta. Con las rebajas permanentes incluidas en el decreto, la cuenta se acerca a los 1.000 millones hasta 2031.

El Gobierno no supo cuántas personas habían entrado en Ceuta, y desde finales de agosto no ha vuelto a dar una cifra sobre cuántas quedan. Primero habló de unas 50.000. El 4 de agosto, el ministro del Interior fijó la cifra en 72.000, aseguró que unas 70.000 ya se habían marchado y confirmó al menos 75 muertos en aguas españolas. A 31 de agosto, la estadística oficial de Interior seguía sin incluir esas entradas, igual que ocurrió tras la invasión de mayo de 2021, cuando entraron unas 10.000 personas en dos días. Esta vez han sido siete veces más.

La respuesta tampoco estuvo a la altura. El 30 de julio, con la ciudad desbordada y pese a las advertencias previas, el Gobierno rechazó la emergencia nacional alegando que la normativa de protección civil no contempla los flujos migratorios. Ese mismo día destacó que Marruecos cooperaba de manera «leal y permanente». La situación de interés para la Seguridad Nacional no llegó hasta el 25 de agosto, casi cuatro semanas después, y el decreto de ayudas, hasta el 1 de septiembre.

Cuando llegó, el Gobierno eligió la comparación más favorable. El ministro de Economía, Carlos Cuerpo, presumió de que los 80 millones destinados a apoyar la actividad económica superaban ampliamente los 33 millones de pérdidas calculadas por la Cámara de Comercio. El problema es que comparaban medidas que llegan hasta diciembre con unas pérdidas que solo estaban contabilizadas hasta agosto. La comparación dejaba fuera los meses siguientes y también lo que pagará la propia ciudad. Sumadas todas las partidas, la invasión costará este año entre 455 y 483 millones de euros.

Las pérdidas no terminaron en agosto

La Cámara calcula que las empresas ceutíes perdieron 33.038.768 euros entre finales de julio y el 31 de agosto: el 1,72 % del PIB anual de la ciudad, esfumado en cinco semanas.

Los primeros días de la invasión, con persianas bajadas y calles vacías, costaron 7,07 millones. La suspensión de las Fiestas Patronales, otros 10,25. El resto del mes, 15,72 millones, un 51 % más de lo previsto: la Cámara esperaba que la actividad se recuperase y no ocurrió.

El comercio facturó en agosto un 53 % menos y la hostelería, un 50,7 % menos.

Los visitantes de la Península cayeron alrededor de un 90 %. Los hoteles solo perdieron la mitad de sus ingresos porque las habitaciones que dejaron los turistas las ocuparon policías, guardias civiles, funcionarios y periodistas enviados por la emergencia. Ese colchón desaparecerá con el operativo, y el sector prevé para septiembre cancelaciones de entre el 80 % y el 90 %.

El empleo empieza a pagarlo. El 74 % de las empresas ya ha recortado jornadas, reorganizado turnos o renunciado a cubrir vacantes, porcentaje que llega al 90,9 % en la hostelería.

La cifra de la Cámara se detiene el 31 de agosto, pero la crisis no. Más del 80 % de las empresas cuenta con seguir perdiendo dinero en septiembre, con caídas de facturación en torno al 45 %, y eso suponiendo que la situación mejore. Si se ajustan las pérdidas del tramo de agosto posterior a la Feria a esa caída, algo menor que la de agosto, septiembre costaría unos 13,6 millones. Si la actividad se recupera poco a poco hasta normalizarse en diciembre, las pérdidas de septiembre a diciembre sumarán unos 27 millones; si no mejora, unos 55. En total, entre 60 y 88 millones en el año.

Es una estimación prudente, que deja fuera el empleo destruido, las inversiones aplazadas y los 170,1 millones en que la Cámara valora el daño a la imagen de Ceuta.

Lo que pagan los contribuyentes

El resto de la factura la pagan todos los españoles. El Gobierno cifra su plan de choque en 309 millones hasta diciembre, a los que se suman otros 25 para menores aprobados días antes.

Destino del plan de choque (2026)Millones de euros% del total
Acogida humanitaria y menores11838 %
Seguridad y defensa9029 %
Empresas y trabajadores (incluye rebajas fiscales)8026 %
Sanidad, educación, justicia y agua217 %
Total309100 %

Fuente: La Moncloa, nota de prensa del 1 de septiembre de 2026

Dos de cada tres euros se van en acoger y vigilar. Solo Defensa recibe 74 millones, el doble que los 36,6 millones destinados a ayudas directas a empresas y autónomos.

El decreto reserva además 10 millones para el CNI que, según su propio texto, pueden reasignarse «sin ninguna restricción», y 2,5 millones de asistencia jurídica gratuita para solicitantes de asilo, a quienes basta su propia declaración para acreditar inicialmente que carecen de recursos. Y 1,75 millones para reforzar la seguridad de los colegios, una partida que retrata el momento.

Tampoco acaba ahí. El Gobierno de Ceuta calcula que su gasto extraordinario podría superar los 150 millones a final de año, más de un tercio de su presupuesto anual, con 12 millones al mes solo para atender a menores no acompañados. Descontados los 88,6 millones que el Estado le transfiere para menores, a la Ciudad le quedan unos 61 millones de gasto propio.

Una cuarta parte del PIB

Coste de la invasión en 2026Millones de eurosOrigen
Pérdidas de las empresas, julio y agosto33Cámara de Comercio
Pérdidas de las empresas, septiembre a diciembre27-55Estimación propia
Plan de choque del Gobierno309La Moncloa
Menores, acuerdo previo del Consejo de Ministros25La Moncloa
Gasto propio de la Ciudad, descontadas las transferencias61Gobierno de Ceuta y cálculo propio
Total455-483

Esa cantidad equivale a casi una cuarta parte del PIB anual de Ceuta. Para hacerse una idea, la factura de este año:

  • es mayor que todo el presupuesto anual de la Ciudad de Ceuta (423,9 millones) y que el del INGESA, que gestiona la sanidad pública de Ceuta y Melilla (416,7 millones);
  • equivale a casi cuatro hospitales como el Universitario de Ceuta, que costó 120 millones;
  • permitiría construir unas 2.300 viviendas públicas como las que la Ciudad licita en el Monte Hacho, a unos 205.000 euros cada una: más de cinco veces las 400 que se propone iniciar este año;
  • pagaría durante un año a más de 11.000 trabajadores con un sueldo de unos 30.000 euros brutos anuales, el salario medio en España, cotizaciones incluidas;
  • cubriría durante un año la pensión de unos 21.000 jubilados;
  • supone unos 3 millones de euros diarios desde la invasión hasta final de año, y entre 5.500 y 5.800 euros por cada ceutí.

Más de cuatro de cada cinco euros salen de las arcas públicas.

Por eso la comparación del ministro no se sostiene. Los 309 millones no reparan un daño: son, sobre todo, el precio de gestionar una frontera que no se protegió a tiempo. Y lo poco que llega a los negocios lo hace tarde y mal repartido: las ayudas directas no se pagarán antes de octubre y se asignan según lo que cada negocio facturaba, no según lo que ha perdido. Dos bares con la misma facturación cobrarán lo mismo, aunque uno haya perdido la temporada y el otro apenas lo haya notado.

La factura tampoco termina en diciembre. El decreto sube de forma permanente al 75 % las bonificaciones de cotizaciones y al 60 % la del Impuesto sobre Sociedades, en Ceuta y también en Melilla, y lo hace por decreto-ley, sin debate parlamentario previo. Según los datos del propio Gobierno, esas rebajas cuestan unos 48,6 millones al año por ciudad. Con las aportaciones al puerto, suman unos 507 millones entre 2027 y 2031, prácticamente los 507,5 que Cuerpo presentó como refuerzo a medio y largo plazo. Con ellos, la factura se acerca a los 1.000 millones: el equivalente a ocho hospitales como el de Ceuta.

Y todo apunta a que crecerá, porque el plan se calculó a ciegas. El 1 de septiembre, el Gobierno hablaba de 1.612 menores identificados; dos semanas después, de 2.048, y de otros 700 a 1.000 en la calle. Entonces había unas 4.000 plazas de acogida; ahora Sánchez promete llegar a 10.000. Vivas eleva a 13.000 las personas que siguen en la ciudad. Un Gobierno que no sabe cuántos entraron ni cuántos quedan difícilmente puede presupuestar lo que costarán.

Una factura a plazos

La invasión duró dos días; su factura se pagará durante años. Las cuotas aplazadas se devolverán en hasta dieciséis mensualidades, los programas de la Cámara tienen dos años para ejecutarse y las rebajas y el puerto comprometen presupuesto hasta 2031.

Ceuta ha vivido siempre de su frontera: del comercio que la atraviesa, de los barcos que llegan a su puerto y de la confianza de quien abre un negocio a pocos metros de la valla. Este verano ha demostrado que proteger esa frontera no es un gasto, sino la condición de todo lo demás. Cuando el Estado no lo hace, la factura no se paga en el espigón. Se paga en los hoteles vacíos, en los almacenes llenos y en los impuestos de todos los españoles.

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