Donald Tusk amenaza a los defensores de las fronteras de Polonia

La sinceridad de Donald Tusk y de sus ministros debe juzgarse por su eficacia en resistir el Pacto de Migración de la UE, y esa eficacia brilla por su ausencia.
Tusk

El actual gobierno polaco apoya abiertamente la migración masiva hacia Polonia. Las medidas superficiales adoptadas por quienes están en el poder —como los controles fronterizos temporales, selectivos y motivados por las protestas en Alemania y Lituania— son claramente insuficientes. La sinceridad de Donald Tusk y de sus ministros debe evaluarse no por sus declaraciones, sino por su resistencia tangible al Pacto de Migración de la UE. Y, en este sentido, no hay pruebas de eficacia.

Toda la nación polaca quedó conmocionada por el horrible crimen cometido contra Klaudia, una joven de 24 años de Toruń. El agresor —un venezolano que ingresó legalmente a Polonia como supuesto «turista»— permaneció en el país de forma ilegal tras expirar su estancia de 90 días. Agredió brutalmente a Klaudia, le infligió heridas graves con un objeto punzante y, a pesar de los esfuerzos médicos, ella falleció tras dos semanas.

En Varsovia, a finales de junio, un repartidor de comida azerí atacó violentamente a un vigilante de edad avanzada que le pidió que estacionara correctamente. El atacante derribó al hombre y lo pateó repetidamente.

En los últimos días, han surgido informes similares sobre violencia vinculada a migrantes en todo el país.

¿Por qué es tan vital defender nuestras fronteras y denunciar los planes de la UE para la reubicación masiva de migrantes? ¿Por qué es indispensable el apoyo jurídico que nuestros abogados brindan a los defensores de las fronteras? ¿Y por qué debemos recordar constantemente a la sociedad que la migración masiva a Polonia no es inevitable y que un Estado capaz puede y debe proteger sus fronteras?

Comencemos con lo que a menudo se denominan «estadísticas prohibidas». Las tasas de criminalidad en muchas naciones europeas están batiendo récords. Según Eurostat, Polonia sigue experimentando más de 30 veces menos agresiones que Bélgica y siete veces menos robos que Bélgica o Luxemburgo. La disparidad en las cifras de violaciones es especialmente alarmante: Polonia informa de menos de dos violaciones por cada 100.000 habitantes, en comparación con casi 30 en Francia y Bélgica, alrededor de 15 en Austria y 11 en Alemania y los Países Bajos.

Una cosa es tener acceso a estas cifras —son públicas— pero otra es sacar conclusiones acertadas y gobernar en consecuencia. La relación entre migración masiva y aumento de la criminalidad, así como el deterioro de la seguridad pública, es clara. Sin embargo, en muchos países occidentales reconocer esta realidad es condenado como «discurso de odio».

En el Reino Unido, ciudadanos que pedían acciones contra las bandas de abuso sexual paquistaníes —responsables de retener adolescentes inglesas y cometer crímenes atroces— fueron multados e incluso encarcelados. Las autoridades inicialmente se negaron a intervenir, calificando estos actos como parte de un «estilo de vida cultural». Solo después de protestas generalizadas se lanzó finalmente una investigación nacional.

En 2021, cuando Rusia lanzó una ofensiva híbrida de migración en la frontera oriental de Polonia, Ordo Iuris fue el primero en argumentar que tales flujos podían detenerse eficazmente. En aquel momento, muchos supuestos expertos legales se negaron a escucharnos, desestimando nuestro llamado a construir una barrera y detener la migración por considerarlo contrario al derecho internacional.

También en 2024, advertimos sobre el Pacto de Migración de la UE, que entrará en vigor en 2026. Este pacto servirá como mecanismo para reubicar a 100 000 migrantes ilegales en Polonia —migrantes no deseados en otros países de la UE–. Ya habíamos advertido en un informe previo que Alemania presionaría para transferir a gran escala migrantes a Polonia antes de que el pacto entrara oficialmente en vigor. Ya en 2024, políticos alemanes declararon abiertamente su intención de enviar al menos 30 000 migrantes a nuestro país.

Si Ordo Iuris era consciente de esto —y lo incluyó en su análisis público— ¿por qué el gobierno de Donald Tusk no ha respondido a este claro ultraje de nuestro vecino occidental?

La respuesta es clara: el gobierno de Tusk apoya la migración masiva a Polonia. Mientras bloquea una ruta migratoria (a través de Bielorrusia), mantiene abierta la «frontera verde» con Ucrania y hace la vista gorda ante las transferencias masivas de migrantes desde Alemania —transferencias realizadas sin ningún procedimiento formal–.

Además, el gobierno polaco está ampliando el concepto de Centros de Integración para Extranjeros, originalmente introducido bajo el gobierno de Mateusz Morawiecki. Hoy en día, estas enormes instalaciones, que se están estableciendo en cada provincia, tienen la peligrosa misión de «legalizar» la estancia de migrantes. En lugar de priorizar la deportación y el control fronterizo, el gobierno opta por una política de regularización.

Esto refleja los enfoques fallidos de Francia, Bélgica y los Países Bajos, países que ahora enfrentan las consecuencias de tales decisiones, como se mencionó anteriormente.

Los gestos simbólicos del gobierno —como controles fronterizos temporales motivados por protestas— son claramente insuficientes. La prueba de sinceridad de Donald Tusk y sus ministros está en su oposición activa al Pacto de Migración de la UE. Hasta ahora, esa oposición no existe.

En este contexto, el comportamiento reciente del gobierno resulta más comprensible. Donald Tusk ha declarado su intención de imponer «orden» sobre las patrullas ciudadanas en la frontera, amenazando con multas, detenciones y medidas coercitivas. El ministro de Justicia, Adam Bodnar, y el ministro del Interior, Tomasz Siemoniak, han anunciado planes para procesar a estos defensores, mientras que Włodzimierz Czarzasty, líder del partido Nueva Izquierda —que forma parte de la coalición gobernante de Tusk— ha llegado a insultarlos, llamándolos «cerdos» y «matones», y pidiendo su arresto inmediato.

Es muy probable que estos defensores de las fronteras sean pronto tratados con la misma brutalidad que sufrieron los agricultores que protestaban pacíficamente frente al Parlamento polaco, donde fueron víctimas de violencia policial.

Si la administración de Donald Tusk se atreve a perseguir a ciudadanos polacos por defender su patria, el Instituto Ordo Iuris brindará asistencia jurídica gratuita a todas las víctimas de la represión estatal. Hemos estado, estamos y seguiremos firmemente del lado de los defensores de las fronteras de Polonia.

Previendo estos acontecimientos, publicamos ya en enero una guía legal para defensores de las fronteras. Recientemente hemos actualizado esta guía para dotar a los movimientos de base de sólidos argumentos legales, especialmente dado que seguimos recibiendo un número creciente de solicitudes de asesoría jurídica.

Publicamos esta guía actualizada en un momento crítico. La amenaza está creciendo y la situación se vuelve más urgente. Los medios informan sobre grandes grupos de jóvenes migrantes congregados en plazas. En Zielona Góra, ciudad cercana a la frontera alemana en el oeste de Polonia, los padres informan que sus hijos tienen miedo de asistir a la escuela debido a grupos de jóvenes migrantes merodeando cerca de las entradas. En Skierniewice, se informó que migrantes fueron alojados en un orfanato, donde supuestamente intentaron imponer códigos de vestimenta islámicos a niñas pequeñas.

No debemos permitir que Polonia siga el ejemplo occidental de un «pacto de silencio» en torno a los incidentes relacionados con la migración. En el caso del orfanato de Skierniewice, hemos exigido formalmente la divulgación completa de los fundamentos legales para alojar migrantes ilegales y los costos asociados.

Polonia necesita urgentemente una política migratoria responsable y a largo plazo —basada en el interés nacional, no en presiones externas–. Los crecientes problemas derivados de la migración descontrolada no pueden ignorarse.

Como parte de nuestra iniciativa de reforma política más amplia —lanzada con el informe en polaco Polonia. Reactivación y nuestra primera propuesta de política educativa— ahora estamos formulando los fundamentos de una futura política migratoria nacional.

El próximo gobierno enfrentará el doble desafío de proteger las fronteras de Polonia y gestionar las consecuencias de las decenas de miles de migrantes que Donald Tusk está permitiendo establecerse en nuestras ciudades y comunidades.

En nuestro compromiso con la seguridad nacional, también seguimos apoyando los esfuerzos para proteger la frontera polaco-bielorrusa. Por ello, nos hemos unido al proceso judicial contra cinco activistas de izquierda acusados de facilitar la migración ilegal. En colaboración con la Asociación Marcha de la Independencia, hemos presentado como amicus curiae un informe ante el tribunal, subrayando que este caso es de importancia estratégica en el contexto de la guerra híbrida de Bielorrusia contra Polonia.

La migración está siendo utilizada como arma por Minsk para desestabilizar nuestra frontera. Aquellos que facilitan esta campaña —consciente o inconscientemente— deben afrontar consecuencias legales por sus actividades antipolacas.

Nuestro equipo jurídico permanece vigilante, monitoreando constantemente los acontecimientos en la frontera y los cambios legislativos. Continuamos elaborando informes jurídicos, análisis y dictámenes de expertos, y siempre estamos listos para ofrecer apoyo legal pro bono a quienes defienden nuestras fronteras.

Fundación Disenso traduce este artículo por su interés. El original se publicó el 11-7-2025 en el sitio web del Instituto Ordo Iuris. Enlace

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