Fueron las palabras que Cicerón dirigió en el Senado romano al conspirador Catilina, iniciando así la denuncia que desveló la conjura que este preparaba para hacerse con el poder absoluto en Roma. Cicerón pronunció su célebre discurso ante Catilina y todo un Senado romano que se mantenía callado y desinteresado ante una conjura que amenazaba la vida de los romanos y a la propia Roma.
Pese a que la conjura de Catilina se produjo en el año 63 a. C., los hechos se repiten y ahora se desarrollan ante nuestros ojos unos acontecimientos análogos: vemos una población, la española de Ceuta, que ha alzado su voz contra el Catilina de la Moncloa, que en esta ocasión ha dejado desprotegido el tesoro más preciado que tienen los ceutíes, sus niños, ante una invasión extranjera.
«Los padres ceutíes […] claman por la seguridad de sus hijos porque ven horrorizados cómo ni se está haciendo nada ni se va a hacer para protegerlos a la hora de ir al colegio»
Porque el curso escolar que comienza en Ceuta lo hace en medio de una, sí, invasión de la ciudad por parte del Reino de Marruecos, y las familias ceutíes están aterradas ante la perspectiva de dejar a sus hijos solos en los centros educativos. Los padres ceutíes, verdaderos Cicerones españoles en el Norte de África, claman por la seguridad de sus hijos porque ven horrorizados cómo ni se está haciendo nada ni se va a hacer para protegerlos a la hora de ir al colegio durante el curso que comienza.
Y porque preparar un inicio de curso mínimamente digno en las circunstancias extremas en las que se encuentra Ceuta se podría haber empezado a organizar desde que se produjo la invasión a la ciudad la noche del 30 de julio. Pero no se hizo y lo único que se ha hecho es tomar, tarde y mal, unas medidas que difícilmente van a garantizar la seguridad de los alumnos españoles de Ceuta.
«Se abordaron tres temas principales: la liberación de los centros en los que fueron acogidos los MENAS, […], su puesta a punto […] y la seguridad en los entornos escolares»
Tras el 30 de julio, y abusando de toda paciencia, el Gobierno de España empezó a moverse el 22 de agosto, llevando a cabo las siguientes actuaciones de cara al inicio del curso escolar en la ciudad española invadida:
El mencionado 22 de agosto se produjo una reunión entre el delegado del Gobierno en Ceuta y el director provincial de Educación en la que se abordaron tres temas principales: la liberación de los centros en los que fueron acogidos MENAS tras la invasión, su puesta a punto, ya que los MENAS los destrozaron, y el refuerzo de la seguridad en los entornos escolares para prevenir los más que probables incidentes que pueden generar los invasores durante el curso.
«Los invasores marroquíes no iban a abandonar la ciudad y se estaban cometiendo actos delictivos como agresiones a menores y ocupación de los centros docentes»
A esta reunión no fue invitado ningún representante de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, pese a que ya era evidente que los invasores marroquíes no iban a abandonar la ciudad y se estaban cometiendo actos delictivos como agresiones a menores y ocupación de centros docentes, entre otros tantísimos.
El día 25 de agosto se distribuyeron las instrucciones para el inicio de curso 2026-2027 por parte de la Dirección Provincial de Educación de Ceuta.
Estas instrucciones constituyen un documento oficial que se publica cada curso y que regula toda la organización y el funcionamiento de los centros educativos. Cada comunidad autónoma tiene las suyas; planifican el curso y recogen cualquier medida que se tome con carácter ordinario o excepcional. No tiene una fecha concreta para ser distribuido, por lo que puede postergarse dicha distribución si hay que hacer añadidos o modificaciones. El documento para el curso 2026-2027 es una actualización del distribuido el curso pasado, y no recoge ninguna medida relativa a prever o paliar situaciones derivadas de la invasión de la ciudad, hecho que ni siquiera menciona.
«A través de este Real Decreto se ordenó el uso de infraestructuras de Ceuta […] para instalar a los invasores»
El día 26 de agosto se publicó en el Boletín Oficial del Estado el Real Decreto 705/2026, de 26 de agosto, por el que se aprueba la Declaración de Recursos a emplear en la situación de interés para la Seguridad Nacional en la ciudad de Ceuta, en aplicación de lo dispuesto en el artículo 29 de la Ley 36/2015, de 28 de septiembre, de Seguridad Nacional; gracias a él, quedan implicados los siguientes ministerios para tomar medidas en Ceuta ante la invasión marroquí:
- Ministerio de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación.
- Ministerio de la Presidencia, Justicia y Relaciones con las Cortes.
- Ministerio de Defensa.
- Ministerio de Hacienda y de la Agencia Estatal de Administración Tributaria.
- Ministerio del Interior.
- Ministerio de Transportes y Movilidad Sostenible y de los organismos y entidades adscritos o dependientes del mismo.
- Ministerio de Política Territorial y Memoria Democrática.
- Ministerio de Economía, Comercio y Empresa.
- Ministerio de Sanidad.
- Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones.
- Ministerio de Juventud e Infancia.
No aparece el Ministerio de Educación.
Eso sí, a través de este Real Decreto se ordenó el uso de infraestructuras de Ceuta, propiedad tanto de los ministerios como de la Ciudad Autónoma para instalar a los invasores; orden respecto de la cual hubo que dar marcha atrás tras la negativa del Gobierno de Ceuta a que fuesen utilizados los pabellones deportivos y otros inmuebles de la ciudad para acoger a los invasores en vez de utilizarlos para el esparcimiento de los niños ceutíes.
«Se pueden vigilar las zonas aledañas a los centros, pero no todas las rutas que siguen los alumnos para llegar a ellos»
El día 26 de agosto se reunieron el secretario de Estado de Educación, el delegado del Gobierno en Ceuta y el director general de Planificación y Gestión Educativa.
En esta reunión se acordó la toma de las siguientes medidas para abordar el curso escolar en la ciudad invadida:
- Creación de un dispositivo que contará con la participación de la Guardia Civil, la Policía Nacional, la Policía Local y las Fuerzas Armadas, además de la coordinación de la Delegación del Gobierno. Habrá presencia uniformada en las rutas escolares, en las inmediaciones de los centros y dentro de ellos.
- Vigilancia en los centros, especialmente durante los momentos de entrada y salida del alumnado, así como durante los recreos. Además, los centros permanecerán vigilados también fuera del horario lectivo.
- Realización de labores de limpieza y reparaciones necesarias en aquellos colegios que lo requieran.
- Diseño de un plan de acompañamiento psicosocial para alumnos y sus familias.
Pero no se determinó cómo se iba a vertebrar la coordinación del dispositivo en el que participarán Guardia Civil, Policía Nacional, Policía Local y FF. AA. ni se previó un aumento de dispositivos para dicha labor.
Se pueden vigilar las zonas aledañas a los centros, pero no todas las rutas que siguen los alumnos para llegar a ellos. Algunos niños no están matriculados en centros cercanos a sus domicilios: pasa, por ejemplo, con el alumnado del Centro de Educación Especial San Antonio, al que acuden niños discapacitados desde todos los barrios de la ciudad.
«Las instalaciones están totalmente vandalizadas»
Algunos centros no podrán comenzar el curso en la fecha prevista puesto que las instalaciones están totalmente vandalizadas; y las medidas de limpieza, como las de seguridad, habrán de mantenerse durante todo el curso puesto que los invasores marroquíes no parece que tengan intención de retirarse.
No se ha mencionado cómo y cuándo se va a organizar el plan de acompañamiento psicosocial ni quiénes lo van a ejecutar; los orientadores de los centros, ya que no es su labor y tampoco se les ha informado de esta circunstancia. Y además queda por determinar cómo se coordinarán con los profesionales que pondrán en marcha el plan.
Gobierno de Ceuta a que fuesen utilizados los pabellones deportivos y otros inmuebles de la ciudad para acoger a los invasores en vez de utilizarlos para el esparcimiento de los niños ceutíes.
«Se pueden vigilar las zonas aledañas a los centros, pero no todas las rutas que siguen los alumnos para llegar a ellos»
El día 26 de agosto se reunieron el secretario de Estado de Educación, el delegado del Gobierno en Ceuta y el director general de Planificación y Gestión Educativa.
En esta reunión se acordó la toma de las siguientes medidas para abordar el curso escolar en la ciudad invadida:
- Creación de un dispositivo que contará con la participación de la Guardia Civil, la Policía Nacional, la Policía Local y las Fuerzas Armadas, además de la coordinación de la Delegación del Gobierno. Habrá presencia uniformada en las rutas escolares, en las inmediaciones de los centros y dentro de ellos.
- Vigilancia en los centros, especialmente durante los momentos de entrada y salida del alumnado, así como durante los recreos. Además, los centros permanecerán vigilados también fuera del horario lectivo.
- Realización de labores de limpieza y reparaciones necesarias en aquellos colegios que lo requieran.
- Diseño de un plan de acompañamiento psicosocial para alumnos y sus familias.
Pero no se determinó cómo se iba a vertebrar la coordinación del dispositivo en el que participarán Guardia Civil, Policía Nacional, Policía Local y FF. AA. ni se previó un aumento de dispositivos para dicha labor.
Se pueden vigilar las zonas aledañas a los centros, pero no todas las rutas que siguen los alumnos para llegar a ellos. Algunos niños no están matriculados en centros cercanos a sus domicilios: pasa, por ejemplo, con el alumnado del Centro de Educación Especial San Antonio, al que acuden niños discapacitados desde todos los barrios de la ciudad.
«Las instalaciones están totalmente vandalizadas»
Algunos centros no podrán comenzar el curso en la fecha prevista puesto que las instalaciones están totalmente vandalizadas; y las medidas de limpieza, como las de seguridad, habrán de mantenerse durante todo el curso puesto que los invasores marroquíes no parece que tengan intención de retirarse.
No se ha mencionado cómo y cuándo se va a organizar el plan de acompañamiento psicosocial ni quiénes lo van a ejecutar; los orientadores de los centros, ya que no es su labor y tampoco se les ha informado de esta circunstancia. Y además queda por determinar cómo se coordinarán con los profesionales que pondrán en marcha el plan.
Y nos necesita Cicerones. A todos.