No ocurre, que se sepa, en ningún otro país del planeta. Desde 1978, la tolerancia española ante el separatismo, combinada con la impunidad política de los independentistas, ha propiciado que se sientan dueños del espacio público en el País Vasco y en Cataluña. El problema es que no llevan bien la creciente oleada de patriotismo popular español y les irrita la alegría que provocan los éxitos de la selección masculina de fútbol. Por eso, en estos días, se han registrado insultos, agresiones, intimidaciones y boicots, estos últimos dentro de los propios ayuntamientos, ante la iniciativa de instalar pantallas gigantes en las plazas públicas.
«En Gerona […] los grupos antiespañoles proponían celebrar la eliminación de España juntándose a exhibir banderas esteladas»
Sílvia Orriols, líder de Aliança Catalana, está aprovechando el clima de crispación para cargar contra los separatistas que no muestran abierta hostilidad frente al combinado nacional: «A diferencia de gobiernos de Junts o Esquerra, no he puesto ninguna pantalla en la calle para seguir a la Selección española…», presume. En Gerona, otro feudo independentista, los grupos antiespañoles proponían celebrar la eliminación de España juntándose a exhibir banderas esteladas para reclamar la independencia. El éxito de los chicos de Luis de la Fuente ha impedido que se produjera el aquelarre. Por el contrario, ciudades como Sabadell y Mataró se han volcado con las celebraciones del equipo. Cucurella tiene raíces en el Maresme y Lamine Yamal en Rocafonda, barrio con alta inmigración en Mataró. Ambos son muy queridos en esa zona.
La ciudad con mayor intensidad de choque ha sido Pamplona, caldeada por el ambiente de los sanfermines. Un grupo de separatistas llevó a la plaza de toros de la ciudad una enorme pancarta con la leyenda «Puta España, puta selección», causando un fuerte rechazo en la mayoría de asistentes, que contestaron cantando «Yo soy español, español, español» y portando rojigualdas al coso en jornadas posteriores. El Partido Popular de Pamplona denunció públicamente insultos y agresiones hacia jóvenes que portaban banderas de España durante las celebraciones de la semifinal, exigiendo al consistorio medidas de seguridad estrictas para la gran final jugada en Nueva Jersey.
«Las camisetas de la selección […] siguieron siendo muy visibles en el País Vasco, a pesar de los riesgos que conlleva»
Joseba Asiron es el actual alcalde de Pamplona. Pertenece a Bildu y gobierna con apoyo del PSOE. Prohibió las pantallas gigantes en su municipio, argumentando que así se evitaban incidentes. El regidor de Tudela, Alejandro Toquero, contestó calificando de «excusa barata» esta censura a una actividad que disfrutan muchos pamplonicas y visitantes. Toquero asegura que la plaza del Castillo de Pamplona ya cuenta con la infraestructura necesaria para garantizar la seguridad y defiende el derecho de los navarros a sentirse orgullosos de su condición de españoles, denunciando que durante años se ha intentado amedrentar a la mayoría patriota. «Los que vivimos aquí en Navarra estamos acostumbrados a que sacar la bandera de España esté mal visto y yo creo que ya nos hemos cansado», declaró en el programa Espejo Público de Antena 3. La presión popular obligó al alcalde a instalar las pantallas para la finalísima contra Argentina.
Miembros de Ernai, las juventudes de la formación independentista Sortu (integrada en EH Bildu), robaron camisetas de la selección española de fútbol en centros comerciales de Bilbao, Vitoria y Pamplona. Los asaltantes se grabaron perpetrando los hurtos caracterizados con barbas postizas y gorros para difundir la acción, que tenía como objetivo reivindicar la oficialidad de la selección vasca durante la celebración del Mundial. No consiguieron el efecto multiplicador que buscaban con sus vídeos y las camisetas de la selección, tanto la roja como la blanca, siguieron siendo muy visibles en el País Vasco, a pesar de los riesgos que conlleva.
«En el distrito de Sant Andreu, tres jóvenes voluntarios de la plataforma vecinal «Barcelona con la Selección» fueron insultados y pateados por radicales separatistas»
Muchas veces las agresiones resultan difíciles de probar. Estos días se ha absuelto por falta de pruebas a cinco personas del delito de coacción física y verbal a varios fans de la selección que acudieron a un España–Estados Unidos femenino en el estadio de Osasuna. Ocurrió el 11 de octubre de 2022 y el fiscal explica que les llamaron «fascistas», «vasallos del Estado español», «españoles hijos de puta» y el habitual «Puta España, puta Selección». En otras ocasiones similares, sí hubo condena: en el distrito de Sant Andreu (Barcelona), tres jóvenes voluntarios –dos chicas y un chico— de la plataforma vecinal «Barcelona con la Selección» fueron insultados, pateados y arrastrados por el suelo por radicales separatistas. El motivo del ataque fue que las chicas se encontraban en una carpa informativa promocionando e intentando recaudar apoyos para instalar pantallas gigantes en la vía pública para seguir los partidos de España durante la Eurocopa 2016. El Tribunal Supremo ha ratificado la condena a los agresores a nueve meses de prisión y 1620 euros de multa.
Estos días se notó muy tenso al lehendakari Imanol Pradales en una entrevista con Xavier Fortes en TVE-1. Se negó a dar cualquier palabra de aliento a la selección española, a pesar de la nutrida representación de jugadores vascos y navarros, con un protagonismo tan destacado como el de Unai Simón, Mikel Oyarzabal y Mikel Merino. Pradales rehuyó cualquier elogio a sus paisanos. Seguramente se encontraba molesto porque las audiencias televisivas de los partidos en el País Vasco y Cataluña han estado por encima de la media de España. El partido ante Bélgica, por ejemplo, alcanzó el 72,5 %, superando la media nacional del 67,7 %, confirmando el interés de los vascos por la selección.
«La Diputación Foral de Álava investiga y sancionará a los monitores de campamentos de verano que insultaron y llamaron «fachas» a niños de entre 10 y 11 años»
¿La última noticia? La Diputación Foral de Álava investiga y sancionará a los monitores de campamentos de verano que insultaron y llamaron «fachas» a niños de entre 10 y 11 años por mostrar su apoyo a la selección española de fútbol. Las quejas vecinales y familiares apuntan a un incumplimiento directo de los pliegos de contratación pública, los cuales prohíben estrictamente realizar comentarios o actividades de índole política a los menores. Los monitores abroncaron a menores que decoraron sus gorras con la bandera de España con frases como «fachas» o «vosotros solo os preocupáis de ver el fútbol mientras hay un genocidio en Gaza». Se obligó a los niños a dar la vuelta a las viseras para ocultar la bandera nacional. Un claro caso de maltrato a menores por parte de activistas del separatismo vasco.
Puede parecer anecdótico, pero algo cambió a mucho mejor en nuestro país al conseguir la Eurocopa de 2008 y el Mundial de 2010. Desde entonces, la mayoría de los españoles crecieron enfundados en la camiseta del equipo nacional, dejando atrás la amargura guerracivilista de muchos de sus mayores, sobre todo los de izquierda. Gane o pierda esta noche la selección nacional, España ganó la batalla cultural hace una década y media. Demos gracias al equipo y celebrémoslo como merece.