El socialismo británico se queda sin obreros: el caso de Bradford

La tendencia es pésima para los laboristas: su base les está abandonando al sentirse traicionada por un gobierno que trata mejor a los intrusos que llegan a través del canal de La Mancha y los aeropuertos que a los nacionales.

Las elecciones locales parciales celebradas el 7 de mayo en Inglaterra y las elecciones a los parlamentos de Escocia y Gales, celebradas el mismo día, pueden enterrar a uno de los pocos gobiernos de izquierda que se mantiene en Europa, junto al español.

El mayor perdedor ha sido el partido laborista, al que pertenece el primer ministro, el fiscal Keir Starmer. Aparte de algunas elecciones parciales para renovar varios escaños en el parlamento nacional, estas últimas han sido las mayores celebradas desde las generales de julio de 2024, en que los socialistas consiguieron 411 escaños de 650 en la Cámara de los Comunes. Y el batacazo ha conmovido hasta al Big Ben. Ya hay movimientos en su partido para forzarle a dimitir y sustituirle por otro parlamentario.

En Gales, donde el laborismo ha sido hegemónico durante un siglo, se ha convertido en el tercer partido después de una pérdida de 21 de sus 30 escaños. Le han superado el nacionalista Plaid Cymru (43 escaños) y Reform (34). El partido de Nigel Farage sacó 17 000 votos en las anteriores elecciones, en 2021, y no tenía ningún diputado. Ahora ha superado en 2,5 veces a los laboristas en votos.

En Escocia, los laboristas mantienen su tercer puesto, a pesar de haber perdido cinco escaños, porque los conservadores, que eran segundos, han caído al quinto puesto (de 31 diputados a 12). Los reformistas, que también estaban fuera de esta cámara, irrumpen con 17 actas, las mismas que los socialistas, y 3000 votos más.

Es en las elecciones locales de Inglaterra, en las que se renovaban 5066 concejalías y los órganos de gobierno de 32 entes locales, incluido Londres, donde el desastre laborista ofrece la deprimente vista de un ejército diezmado en un campo de batalla.

Reform, que sólo tenía dos concejales, ha quedado primero, con 1453 y la mayoría en 14 ayuntamientos. Los laboristas mantienen 1058, tras perder 1496, más de la mitad de los que ya tenían; y los conservadores bajan de 1364 a 801. Los otros vencedores son los liberal-demócratas, que ganan 155 y quedan en 844; y los verdes, que cuadruplican su número: de 146 a 587.

Sumando los votos emitidos en todas las circunscripciones del Reino Unido, Reform se alza con el primer puesto: 3,8 millones. Detrás, con 2,8 millones, están los socialistas y los conservadores, con 2,6 millones. Siguen los verdes, con 2,3 millones y los liberal-demócratas, con 2 millones. El tradicional bipartidismo británico se ha derrumbado, como ya ha ocurrido en Alemania, Austria y Francia, por obra de los partidos identitarios y de las nuevas izquierdas, ecologistas y multiculturales, más gratas a los inmigrantes y a los urbanitas de té matcha.

Uno de los lugares más interesantes para el análisis es Bradford, una ciudad industrial que al desmantelarse el sector textil cayó en la pobreza y el desempleo crónico. La zona urbana tiene más de 500 000 habitantes, de los que un tercio proviene de Asia, sobre todo de Pakistán. Varios de los distritos superan en más de un 75% los residentes asiáticos. Bradford fue una las ciudades asoladas por las bandas de violadores formadas mayoritariamente por pakistaníes que conmocionaron al país cuando se descubrieron, después de años de ocultamiento por parte de las autoridades. En el verano de 2001 se produjo una serie de disturbios raciales que se prolongó durante días. 

El consejo local ha estado gobernado por los socialistas, pero en estas elecciones se ha producido una ‘gran sustitución’ como la que ha sufrido el centro de la ciudad. El laborismo tenía 50 escaños en una cámara de 87; ha perdido 33 y ha quedado reducido a 17. El primer grupo es el de Reform, que pasa de ninguno a 29 consejeros. Los conservadores ganan tres y llegan a los 18. Los independientes, elegidos en el centro de Bradford y, por tanto, musulmanes, suben dos más, hasta 13. 

Lo llamativo es que Reform crece gracias al antiguo voto laborista, el mismo que dio la victoria al Brexit (2016) y la mayoría absoluta en el Parlamento al conservador Boris Johnson (2019). Ha ocurrido a lo largo de toda Gran Bretaña, pero Bradford es el caso más evidente. 

Además, Restore Britain, la escisión de Reform dirigida por el parlamentario Rupert Lowe, enfrentado a Farage, presentó a nueve candidatos en otros tantos distritos para el Consejo del Condado de Norfolk. Todos ellos ganaron su escaño, con porcentajes superiores a un 40%. Desde 2017, en ese consejo tenían mayoría absoluta los conservadores; ahora Reform tiene 40 asientos de 84; siguen 13 de los socio-liberales, 12 de los verdes, 9 de Restore (Great Yarmouth First), 8 de los conservadores, un laborista y un independiente. El punto principal del programa de Restore es la remigración.

La tendencia es pésima para los laboristas: su base, ya menguada, les está abandonando al sentirse traicionada por un gobierno que trata mejor a los intrusos que llegan a través del canal de La Mancha y los aeropuertos que a los nacionales. Por ejemplo, Starmer mantiene el programa del gobierno conservador de alojamiento de inmigrantes en hoteles y viviendas y persigue la «islamofobia», a la vez que financia la construcción de mezquitas

En una sociedad tan fragmentada como la británica, el bloque de la clase trabajadora blanca, aún el más numeroso, sigue siendo el que da acceso directo al gobierno.

https://linktr.ee/fdisenso

Entradas Relacionadas

Newsletter

Responsable: FUNDACIÓN DISENSO (+ info)

Finalidad: Atender y gestionar la suscripción al newsletter (+ info)

Derechos: Acceder, rectificar o suprimir los datos, así como otros derechos, como se explica en la información adicional (+ info)

Información adicional: Puede consultar la información adicional y detallada sobre Protección de Datos en nuestra página web: Política de Privacidad