La Fundación de Patriotas por Europa, con la participación de la Fundación Disenso, inició el 16 de abril en Madrid un ciclo de conferencias titulado “Una Nueva Alianza: ¿Por qué las Américas son importantes para el futuro de Europa?”,concebido para fortalecer la unión entre fuerzas patrióticas a ambos lados del Atlántico.
Estas charlas se desarrollan en el marco del proceso que vive Iberoamérica, donde la “marea roja” del Foro de São Paulo está retrocediendo, para dar pie a gobiernos que promueven la democracia, las libertades y el desarrollo económico. En efecto, la izquierda ha sufrido derrotas electorales en Bolivia, Argentina, Chile, Honduras y Costa Rica en orden cronológico. Y próximamente podría ocurrir lo mismo en Colombia y Brasil.
Paralelamente, Iberoamérica está librando una guerra contra las mafias del narcotráfico, gracias al “Escudo de las Américas”, iniciativa convocada por el presidente Donald Trump en el contexto de su nueva Estrategia de Seguridad Nacional, la cual busca derrotar a los carteles haciendo uso de las Fuerzas Armadas. Como resultado, se pudo capturar al jefe del Cartel de los Soles, Nicolás Maduro, y neutralizar al capo del Cartel Jalisco Nueva Generación, alias “El Mencho”.
Mientras esto sucede en Iberoamérica, Europa enfrenta nuevos desafíos, debido a la guerra entre Rusia y Ucrania, a los ataques militares de Estados Unidos e Israel a Irán, y al impacto nocivo de las políticas woke –Pacto Verde, ideología de género e inmigración ilegal– todo lo cual encarece los costos de la energía, genera crisis económica y desindustrialización, produce un invierno demográfico, y amenaza la identidad cristiana del viejo continente.
Surge la pregunta ¿Puede una alianza entre Europa y las Américas ayudar a resolver estos graves problemas?
Europa y el Continente de la Esperanza
Quien por primera vez usó el término “Continente de la Esperanza” para referirse a Iberoamérica fue el Papa Paulo VI, mientras que Juan Pablo II lo convirtió en lema, al repetirlo en numerosas oportunidades. Ciertamente, en Iberoamérica se encuentran las mayores reservas acuíferas y forestales del mundo; y es rica en casi todos los minerales existentes, incluyendo los estratégicos.
Esta extraordinaria confluencia se da en una región donde toda la población habla prácticamente el mismo idioma y comparte la misma religión cristiana. Pero, además, es el continente del optimismo y de la alegría, porque no ha sido tan afectado como otras regiones del mundo por filosofías materialistas e ideologías wokistas, pese a los intentos del Foro de Sao Paulo para imponer una hegemonía cultural progresista. Iberoamérica ofrece a Europa una combinación que pocas regiones tienen: recursos, alimentos, energía, rutas atlánticas, una matriz cultural occidental y, en buena parte del continente, menor riesgo sistémico que en otras zonas. De hecho, Iberoamérica y la Unión Europea ya tienen una relación estrecha. Según datos del
Banco de Desarrollo de América Latina y El Caribe (CAF), la UE es el tercer socio comercial más importante para la región, detrás de Estados Unidos y China.
Además, el viejo continente es la principal fuente de inversión extranjera directa, con un stock acumulado estimado en 800.000 millones de euros para el 2023. Para este entonces, las empresas europeas habíaninvertido más en Iberoamérica que sus pares en China, Japón, Rusia e India juntos. Esto demuestra que las relaciones no solo están en un buen estado, sino que tienen un potencial de crecimiento importante.
Tras la reducción drástica del peso energético ruso, debido a la guerra con Ucrania, Europa ha girado hacia proveedores alternativos. En 2025, Estados Unidos fue el mayor suministrador de gas natural licuado (GNL) a la UE, con 56% del total. Al mismo tiempo, la UE ha intensificado su cooperación energética con Iberoamérica. En mayo de 2025, la UE y la Organización Latinoamericana y Caribeña de Energía (OLACDE) firmaron un memorando para reforzar la cooperación en energía.
Argentina, Brasil, Colombia, Ecuador, Guyana, México y Venezuela son los principales países petroleros iberoamericanos. Venezuela podría convertirse en el mediano plazo en el principal proveedor de petróleo para Europa, por tener las mayores reservas probadas del mundo, con 300.000 millones de barriles aproximadamente.
Por otra parte, la electrificación, la movilidad eléctrica, la defensa avanzada y los centros de datos no se sostienen sin cobre, litio, níquel, tierras raras y otros minerales críticos. Iberoamérica destaca especialmente en cobre y litio. El Banco Mundial subraya que la región es líder global en reservas y producción de ambos, y precisa que Chile, Perú y México concentran casi el 40% de las reservas mundiales de cobre.
Para Europa, esto es estratégico. Sin acceso estable a estos insumos, la agenda industrial europea queda subordinada a terceros. Y aquí aparece una competencia directa con China: quien asegure contratos, procesamiento, financiación e infraestructura asociada en las Américas tendrá ventaja industrial durante la próxima década.
Oportunidades que ofrece la ESN2025
La nueva Estrategia de Seguridad Nacional de Estados Unidos publicada en noviembre de 2025, señala «Queremos un hemisferio que permanezca libre de incursiones extranjeras hostiles o de la apropiación de activos clave». La ESN2025 califica de hostiles a Rusia, China e Irán, entre otros.
La preocupación estadounidense tiene sentido. En los últimos 25 años, la relación entre China y Iberoamérica ha experimentado un cambio radical. En el año 2000 el mercado chino representaba menos del 2 % de las exportaciones de Iberoamérica, pero actualmente China es el principal socio comercial de Sudamérica y el segundo más importante de Iberoamérica en su conjunto, después de Estados Unidos.
Los intereses estratégicos de Pekin en la región incluyen un amplio abanico, que comprende la compra masiva de productos básicos y bienes agrícolas, la explotación de minerales estratégicos, las inversiones en energía (gas, petróleo y electricidad), el desarrollo de obras de infraestructura, el control de la tecnología y de las telecomunicaciones, y la investigación aeroespacial y militar.
Este exacerbado crecimiento se debió, primero, a las políticas débiles de los gobiernos de Obama y de Biden respecto a la seguridad hemisférica, y segundo, a la estrategia de los gobernantes del Foro de Sao Paulo, entre ellos, Hugo Chávez y Lula da Silva, de alejarse de la esfera de influencia norteamericana y establecer estrechas alianzas con otras naciones, incluyendo particularmente China.
Con el giro a la derecha que está dando la región, los gobiernos adscritos al “Escudo de las Américas” se han comprometido con el presidente Trump a revertir paulatinamente las inversiones de Pekin en la región; lo cual abre grandes posibilidades a las empresas europeas para ocupar el espacio creado por el previsible retroceso chino.
El aporte europeo al Escudo de las Américas
La ESN2025 también señala «Queremos proteger a este país del tráfico de drogas y de personas», añadiendo que Estados Unidos desplegará «Intervenciones específicas para derrotar a los cárteles, incluyendo, cuando sea necesario, el uso de la fuerza letal para sustituir la fallida estrategia basada exclusivamente en la aplicación de la ley (law enforcement) de las últimas décadas».
Según Donald Trump es necesario hacer uso de la fuerza militar para combatir al narcotráfico porque los carteles han llevado a cabo una guerra híbrida contra Estados Unidos, matando con la cocaína, la heroína y el fentanilo más ciudadanos norteamericanos que algunas guerras. En efecto, algunos carteles, como por ejemplo el CJNG, manejan fuerzas paramilitares que superan en poder de fuego a muchos ejércitos de la región.
Este mismo argumento podría utilizarse en Europa, porque, de acuerdo con la European Union Drugs Agency, hubo una cifra estimada (conservadora) de 7.500 muertes por sobredosis en la Unión Europea solo en el año 2023. La mayoría de las muertes están vinculadas a opioides (heroína y sintéticos) y al consumo combinado de varias sustancias (policonsumo). Existe una tendencia al alza en los últimos años, con nuevas amenazas como opioides sintéticos potentes.
Aunque en Europa no se experimenta el mismo nivel violencia producida por el narcotráfico como ocurre en Estados Unidos, la UE es usada por los capos como uno de sus principales centros de legitimación de capitales, lo cual, a la postre, destruye la economía, porque los carteles adquieren negocios de todo tipo, que dejan de ser productivos, dado que su nuevo objetivo es lavar dinero.
Un informe de Nasdaq Verafin, titulado «Financial Crime Insights: Europe», revela la asombrosa magnitud de la delincuencia financiera en toda Europa. En 2023 se blanquearon 3,1 billones de dólares a nivel mundial. Sorprendentemente, casi una cuarta parte de ese total está vinculada a Europa, a pesar de que la región representa menos del 10 % de la población mundial. El desglose estimado para la UE es de 178.000 millones de dólares procedentes del tráfico de drogas. Para evitar que el narcotráfico siga asaltando su economía, Europa debería sumarse a la lucha en contra de los carteles, apoyando al Escudo de las Américas.
Los axiomas que Europa debería cambiar
Uno de los principales obstáculos para lograr la interacción entre Iberoamérica y Europa es la ideología progresista que prevalece en el viejo continente. Póngase como ejemplo el acuerdo logrado entre la UE y el Mercosur (Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay), el cual debería entrar en vigor el próximo 1 de mayo, luego de años de esfuerzos y de negociaciones.
Los productores europeos del campo lo rechazan porque, debido a las imposiciones del Pacto Verde,[5] están obligados a competir con enorme desventaja frente a productores iberoamericanos que no tienen las mismas restricciones. Tal como lo señala la página de Patriotas por Europa:
(El acuerdo con Mercosur) supone un ataque directo contra los agricultores europeos, ya de por sí asfixiados por la competencia desleal, la creciente regulación y el aumento de los costes. El acuerdo con Mercosur inundará el mercado europeo con productos de productores que no cumplen con los mismos estándares sanitarios, medioambientales ni laborales. Esto no es libre comercio. Es una competencia desleal organizada que devastará la agricultura europea.
Diversos informes critican al Pacto Verde por no tener fundamento científico y por basarse en especulaciones ideológicas, por eso, es de vital importancia para el comercio entre Europa e Iberoamérica que estas políticas sean derogadas.
El pasado 14 de octubre, el Centro de Derechos Fundamentales (CDF) presentó en Bruselas un informe sobre loscasi mil millones de euros que la UE ha despilfarrado en ayudas a ONGs iberoamericanas en la última década, la mayoría de ellas orientadas ideológicamente hacia la izquierda y el wokismo.
El informe enumera las ONGs beneficiarias de estos aportes en todas sus categorías: ONGs interseccionales, lobby LGBT, feminismo radical, derechos sexuales y reproductivos, indigenismo y racialismo, ONGs pro-fronteras abiertas y medios «anti-desinformación».
Este tipo de financiamiento ideologizado, similar al que proporcionaba la USAID antes de la era Trump, provoca un corto circuito en las relaciones entre la UE y las naciones iberoamericanas, porque menoscaba los valores cristianos prevalecientes en la región. Si realmente quisieran ayudar a los pueblos de América, los burócratas de Bruselas se centrarían en alimentación, salud, educación, tecnología e infraestructura, ya que la ideología no es ayuda al desarrollo.
Como puede verse, para que pueda haber un verdadero acoplamiento entre Europa e Iberoamérica, convendría que la UE analizara detenidamente la propuesta que hizo el secretario de Estado norteamericano, Marco Rubio, en la Conferencia de Seguridad de Munich, respecto a abandonar la ideología woke y retomar los valores tradicionales que siempre caracterizaron a los países europeos.
En conclusión, una alianza entre Europa y las Américas es la solución ideal para enfrentar las amenazas que asechan al viejo continente, entre ellas, las guerras, la crisis energética y la seguridad regional.