Donald Trump celebra su victoria del año pasado con la Administración federal cerrada por la negativa de los senadores demócratas a aprobar el Presupuesto Federal (los republicanos tienen 53 escaños, cuando necesitan 60), salvo que el Gobierno elimine de él los recortes en Medicaid y los subsidios de salud en la Ley de Cuidado de Salud Asequible, el llamado Obamacare. Como ya ha ocurrido otras veces, estos cierres administrativos pueden volverse en contra del partido que los realiza; y las elecciones de mitad de mandato se celebrarán en noviembre de 2026. No sorprendería que Trump fuese capaz de dar la vuelta a la campaña de sus enemigos otra vez, tal como ha ocurrido ahora, que tiene a los alcaldes y gobernadores demócratas defendiendo a los inmigrantes ilegales que quitan trabajo a los estadounidenses.
«Uno de los beneficios del trumpismo es la demolición del prestigio de la prensa de kalidá»
La noche del 5 al 6 de noviembre de 2024, los resultados se conocieron en seguida, en contraste con los de 2020, cuando el recuento, con acusaciones de fraude por parte de los republicanos, se prolongaron durante varios días. Una de las cosas de las que nos enteramos más tarde es que las encuestas que publicaba la mayoría de los medios de comunicación de prestigio, en las que Kamala Harris salía como vencedora, sorprendían a los miembros del equipo de campaña de la vicepresidenta, pues las que ellos tenían, y no estaban destinadas a difundirse, mostraban lo contrario. ¡Nuevo caso de manipulación por parte de los medios de las fakes news! Uno de los beneficios del trumpismo que nunca agradeceremos bastante es la demolición del prestigio de la prensa de kalidá.
Desde que tomó posesión por segunda vez, el 20 de enero de 2025, Trump y su Gobierno han actuado a toda prisa, quizás porque querían aprovechar la crisis del Partido Demócrata y el desasosiego de todos los izquierdistas, progresistas y liberales de Estados Unidos.
«Comenzó cumpliendo su palabra de indultar a los condenados por los incidentes en el Capitolio de Washington el 6 de enero de 2021»
La política exterior es el punto más débil de Trump, ya que no ha conseguido aún la paz en Ucrania, a pesar de sus cumbres y conversaciones con Vladímir Putin, y ha implicado a su país en las guerras que se libran en Oriente Próximo. Desde 2016, el neoyorquino ha prometido numerosas veces que pondría fin a las «guerras interminables» en las que EE. UU. estaba involucrado por obra de lo que él calificó en Arabia Saudí de «constructores de naciones». Por el contrario, es la política interna, donde tiene las manos más libres, la que le está dando los mayores triunfos. Repasemos los principales de ellos.
Comenzó cumpliendo su palabra de indultar a los cientos de condenados por los incidentes en el Capitolio de Washington el 6 de enero de 2021, que fue la excusa para cancelarle de las redes sociales y para que los demócratas trataran de procesarle.
«Ha reducido la entrade de inmigrantes ilegales y ha ordenado la expulsión de cientos de miles de ellos»
En su lucha contra el Estado profundo que saboteó su anterior presidencia, ha retirado la financiación a infinidad de ONG, asociaciones, grupos, medios de comunicación y hasta fundaciones de multimillonarios progresistas, tanto nacionales como extranjeros, mediante la disolución de la agencia USAID, cuyo presupuesto superaba los 23 000 millones de dólares. Para exponer el derroche del dinero público, Trump estableció una comisión asesora temporal, llamada Departamento de Eficiencia Gubernamental (DOGE), que dirigió durante unos meses Elon Musk, el libertador de X.
Ha reducido la entrada de inmigrantes ilegales y ha ordenado la expulsión de cientos de miles de ellos. El trabajo de los agentes del ICE está siendo bloqueado por varias administraciones controladas por los demócratas, que no dudan en señalar a sus funcionarios como terroristas y nazis y a llamar al uso de la violencia contra ellos y sus familias. Trump también modificó el régimen de la Visa H-1B, que usan las empresas para contratar a personal muy cualificado extranjero (sobre todo indios, que acaparan el 70% de las concesiones), al imponer una tasa de 100 000 dólares por persona. Como empresario y negociador que es, está recurriendo los aranceles como un arma de negociación bilateral con todos los países del mundo, incluso como un castigo político a gobiernos que se niegan a perseguir a narcotraficantes o aceptar a deportados, como México y Colombia.
«Por decreto, ha reservado los deportes femeninos a las mujeres y ha prohibido las cirugías y los tratamientos para reasignar el género a niños y adolescentes»
Con estas acciones, Trump pretende, además, dar trabajo a los ciudadanos estadounidenses. Se están descubriendo miles de ilegales trabajando no sólo en sectores sin cualificación (limpieza, jardinería, reparto), sino en empresas industriales y tecnológicas. En cuanto se ha expulsado y sancionado la contratación de inmigrantes irregulares en la conducción de camiones, los salarios de los camioneros nacionales han subido. Y esto es lo que quiere su base electoral, aunque, como lamentan los liberales, aumenten los precios.
La ideología de género, fomentada por los demócratas (y hasta algunos sectores católicos), ha sido otro de sus objetivos. El presidente ordenó a las Fuerzas Armadas que pusieran fin a los programas de diversidad y que reincorporaran a los militares expulsados por negarse a ser inoculados con la llamada vacuna del COVID-19. Por decreto, ha reservado los deportes femeninos a las mujeres y ha prohibido las cirugías y los tratamientos para reasignar el género a niños y adolescentes. Varios gobernadores estatales republicanos han añadido a estas medidas otras, como la prohibición del uso de baños públicos a varones que se sienten mujeres, mientras que los gobernadores demócratas se han opuesto a ellas. ¡Allá los padres cuyas hijas son superadas o incluso lesionadas en competiciones por varones que se identifican como mujeres! Las decisiones personales tienen consecuencias.
«Los demócratas se oponen, incluso a nivel federal, a garantizar que sólo puedan sufragar los ciudadanos o limpiar los censos de fallecidos o emigrados»
Trump y los republicanos están decididos a garantizar la limpieza del voto. Sorprendentemente, la inclusión en los censos y la votación en los colegios electorales en algunos estados, como California, el más poblado, se hacen sin apenas requisitos de identidad y nacionalidad. Es otro punto de división, ya que los demócratas se oponen, incluso a nivel federal, a garantizar que sólo puedan sufragar los ciudadanos o limpiar los censos de fallecidos o emigrados. El lema de que «cada voto cuente» de los demócratas más bien encubre una máquina de pucherazos.
Se han confirmado distintas teorías de la conspiración, como que las redes sociales censuraban contenido (incluso fidedigno) a petición de la Casa Blanca; que Joe Biden estaba tan senil que el verdadero gobierno lo formaba un círculo no electo; y que había numerosos agentes policiales en el Capitolio en enero de 2021 (al menos 250 agentes del FBI en traje de paisano) que no intervinieron en ningún momento para detener a los alborotadores.
«La violencia política, tanto en Estados Unidos, como en Europa, proviene mayoritariamente de la izquierda»
El secretario de Sanidad, Robert F. Kennedy, está aplicando políticas contra la industria farmacéutica, a la que muchos norteamericanos le acusan de enfermar más que de curar, sobre todo después de la epidémica COVID. En esta área, Trump ha retirado a Estados Unidos de la OMS, que sigue dirigida formalmente por el inepto y corrupto Tedros Adhanom.
El asesinato del activista conservador Charlie Kirk, precedido del de la refugiada ucraniana Irina Zarutska por un delincuente habitual mantenido libre repetidas veces por la judicatura progresista, unido al anterior intento de asesinato del propio Trump en julio, demuestran que la violencia política, tanto en Estados Unidos, como en Europa, proviene mayoritariamente de la izquierda. La alegría de muchos por el asesinato de Kirk ha enfurecido a la parte del pueblo que hasta ahora tenía que soportar las locuras y la violencia de la izquierda en un ambiente controlado por ésta. Muchos de los individuos que, además de tener la condición de miserables sufren la de ser imbéciles y expusieron en TikTok o Instagram su alegría por esa muerte, han sido identificados y señalados hasta ser despedidos de sus empleos. La derecha está respondiendo a la cultura de la cancelación con la cultura de las consecuencias.
«El movimiento MAGA sigue transformando el Partido Republicano para convertirlo en el representante de las clases populares»
Pero las hordas de viejos progres de los años sesenta y jóvenes woke riéndose de la viuda de Kirk o pidiendo el guillotinamiento de sus compatriotas por el delito de votar a Trump demuestran que no basta con una contrarrevolución política ni una guerra cultural, sino que es imprescindible una regeneración moral.
La mayor oposición hasta ahora a Trump la realizan los jueces federales, nombrados por los presidentes demócratas Clinton, Obama y Biden, mediante fallos contra las deportaciones, las destituciones de funcionarios o las medidas para establecer un documento de identidad para las elecciones. Algunos de ellos han sido anulados por sentencias del Tribunal Supremo federal.
El movimiento MAGA sigue transformando el Partido Republicano para convertirlo en representante de las clases populares, contra un Partido Demócrata que se ha degradado hasta ser propiedad de las oligarquías de todo tipo, como se vio en la presión de los donantes para que Joe Biden retirara su candidatura, después del desastroso debate frente a Trump. El aparato demócrata le sustituyó para Kamala Harris, a la que nadie votó en las primarias.
«El país se resiste a reducir la inmensa deuda, de 35 billones de dólares, y el déficit público, de un 6% del PIB»
El peor registro de Trump lo encontramos en la economía. A pesar de la subida en vertical de los índices bursátiles y la llegada de cientos de miles de millones de dólares en inversiones prometidas por gobiernos como el japonés y el saudí, los datos económicos no están a la altura de los otros éxitos de Trump. El país se resiste a reducir la inmensa deuda, de 35 billones de dólares, y el déficit público, de un 6% del PIB.
La inflación puede acabar este año por encima de 2024. Y encima, la creación de empleo se ha estancado, a la vez que la tasa de paro se mantiene en un 4%. ¿Mejorará la situación en los próximos meses? ¿Comenzará una recesión, tantas veces anunciada? ¿Afectará a las elecciones de noviembre próximo o se confirmará que la gente cada vez vota más por intangibles como la identidad, la seguridad o la patria?
El regreso de Trump a la Casa Blanca, en esta ocasión desprovisto de los buenos modales («no somos como ellos», «respetemos las instituciones», «mantengamos el consenso bipartidista») y de las ataduras del primer mandato, demuestra a los patriotas de todo el mundo que es posible no sólo detener la carrera hacia el infierno al que nos conducen las oligarquías globalitarias, sino, incluso retroceder hacia la luz. El camino está marcado y las herramientas probadas. Eso sí: desde el primer día. Ahora toca aplicarlas en cada nación. Esta es, para mí, la lección de Trump al año de su victoria electoral. Yes, we can.