Los cómplices de la dictadura nicaragüense

Los cómplices de la dictadura nicaragüense

La tiranía nicaragüense de la familia Ortega Murillo acumula cada vez más poder a su servicio. Los otrora rebeldes, que pelearon contra los Somoza, se han convertido en caciques al frente de una de las dictaduras más opresoras de Iberoamérica.

La tiranía nicaragüense no ceja en su empeño de concentrar poder y edificar una finca al servicio de la familia Ortega Murillo. Es triste observar cómo la historia se repite. Los otrora rebeldes, aquellos que se echaron al monte para pelear dizque contra la dinastía autoritaria de los Somoza, son ahora los caciques al frente de la dictadura más salvaje de Iberoamérica.

Hace apenas un mes, Daniel Ortega deportaba a los Estados Unidos a más de doscientos presos políticos. El dictador, además, les retiró la nacionalidad nicaragüense, convirtiéndoles en apátridas. Esto último, unido al rechazo que provoca el régimen autoritario, ha provocado la repulsa por parte de la comunidad internacional. Sin embargo, han sido muchos los cómplices internos y externos que, de una u otra forma, han colaborado para que Daniel Ortega y esposa se hayan convertido en los dueños de Nicaragua. Paradójicamente, algunos de esos que antes apoyaron al régimen se encuentran en este momento perseguidos y bajo amenaza. Hablamos de los socios del sector privado.

A inicios de la pasada década, Nicaragua crecía y atraía inversión extranjera directa, siendo uno de los países más atractivos de la región. La nación ofrecía estabilidad política (la dictadura se estaba construyendo) y seguridad (con un bajo índice de homicidios por cada 100.000 habitantes). Fueron muchos los empresarios nicaragüenses —y también centroamericanos— que defendieron al régimen, señalando los logros que este había obtenido en favor del desarrollo del país. También, y unidos a estos, un gran número de instituciones internacionales colaboraron de forma activa para lubricar en el ámbito financiero al Estado nicaragüense en su tránsito por el sendero hacia la prosperidad.

Debemos tener presente que a la dictadura no le importa la prosperidad de la nación. Los tiranos trabajan activamente por aumentar su poder, eliminando a las voces disidentes. Esta semana un gran número de medios de comunicación daban la noticia. Daniel Ortega ordenó el cierre del Consejo Superior de la Empresa Privada (COSEP). Este órgano reunía a los grandes empresarios que operan en el país y a más de 18 agrupaciones de carácter agrícola, pesquero, cafetero, etc. En definitiva, los Ortega Murillo le han declarado la guerra a aquellos que en su momento les protegieron y publicitaron como un Ejecutivo pro-empresa y pro-desarrollo.

En la escena internacional, sin embargo, se perciben otros matices. En términos generales, la imagen de Nicaragua se ha debilitado. El país no disfruta de buena reputación más allá de Centroamérica. Son pocos los amigos que le quedan. Sobra decir que la lista de naciones aliadas de la tiranía centroamericana la conforman los sospechosos habituales: Venezuela, Cuba, China, Rusia, Irán, etc. Pero además de los Estados que trabajan activamente para debilitar a Occidente, Nicaragua cuenta con el apoyo de importantes instituciones de carácter financiero.

En su momento, escribimos contra el Fondo Monetario Internacional (FMI) por la concesión de un crédito de más de 350 millones de dólares al régimen. Este organismo es uno de los grandes financistas (el segundo) internacionales de Nicaragua. Gracias a los fondos que estos burócratas manejan, la dictadura ha podido sobrevivir después de la crisis del COVID 19. Pero, además del FMI, los grandes aliados de la dictadura se encuentran en las instituciones, resultado del proceso de integración regional centroamericano. Destacan a nivel político el PARLACEN; y a nivel económico y financiero, el Banco Centroamericano de Integración Económica (BCIE).

Guillermo Daniel Ortega Reyes es de los vicepresidentes del Parlamento Centroamericano (PARLACEN). En su momento, Guillermo fue presidente del PARLACEN (entre octubre del año 2021 y 2022) y el responsable del mensaje de felicitación a Daniel Ortega por la victoria en las elecciones (manipuladas y con más de 400 presos políticos) presidenciales de noviembre de 2021. Dicho esto, es mucho más relevante el apoyo económico que recibe del banco.

El BCIE es, en este momento, el mayor financista de la dictadura nicaragüense, inyectando al sistema más de cuatrocientos millones de dólares. Al BCIE y al FMI se une, en tercer lugar, el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y la Asociación Internacional de Fomento, que pertenece al Banco Mundial. La doble moral de estos organismos internacionales escandaliza, pues es gracias a ellos que la dictadura sobrevive en el tiempo fortaleciendo su posición regional a pesar de las críticas que sufre en la escena internacional.

No debemos ser tolerantes con los tiranos. La dictadura nicaragüense debe ser vencida. Han sido muchas las personas que han sufrido la represión de este régimen sin escrúpulos. Para ello, las organizaciones de integración subregional centroamericanas y los organismos internacionales, así como los estados que interactúan con la región deben ser más críticos y asertivos con los Ortega Murillo. Es imperativo poner en práctica medidas que contribuyan de forma activa a debilitar y vencer a la dictadura. Se debe mostrar más compromiso a la hora de proteger la democracia y la libertad en la región. De lo contrario y en poco tiempo —como ya está sucediendo— las naciones centroamericanas tornarán a una realidad marcada por la tiranía y la ausencia de libertad.

Descargue el documento aquí.

20230313_Blog_Luina

Entradas Relacionadas